Sofocos

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El sofoco es un problema al que se enfrentan de manera cotidiana tanto hombres como mujeres, aunque es en éstas últimas es donde se registra un mayor porcentaje de pacientes afectados por culpa de la menopausia. Así, resulta conveniente estar al tanto de algunas de las claves más relevantes en torno al sofoco: definición, causas, diagnóstico, tratamiento y prevención.

Contenido

Definición

El sofoco es un trastorno caracterizado por una sensación repentina de calor físico profundo e incremento de sudoración abundante que se manifiestan asociados al enrojecimiento de la epidermis en zonas localizadas desde el tórax hasta la cabeza. Todo ello descrito como un ciclo perfectamente delimitado. La permanencia de los sofocos puede estar comprendida entre los primeros segundos desde su aparición, los minutos siguientes y la hora posterior, pudiendo experimentarse tanto en horario diurno como nocturno.

Cuando los sofocos se producen por la noche las mujeres tienden a sufrir ciertos desequilibrios en el sueño que son atribuibles a los efectos frecuentes de esta etapa de la menopausia. En cambio, cuando los sofocos son de índole repetitiva vienen marcados por estados de fatiga, ansiedad o menoscabo de la memoria.

Causas

Las causas de los sofocos son difíciles de establecer debido a su origen incierto. A pesar de eso, la medicina baraja como respuesta la modificación en la termorregulación del hipotálamo, que a su vez provoca una alteración en los ovarios. Es decir, todo apunta a que una reducción del número de hormonas ováricas es una de las causas.

El hipotálamo se encarga, entre otras cosas, de gestionar la temperatura corporal, motivo que explicaría la aparición de los sofocos. La función del hipotálamo pasa por obtener una regularidad en la temperatura, variando de esta forma el ritmo respiratorio y la liberación de sudor, síntomas éstos determinantes en la manifestación de los sofocos.

A partir de aquí puede entenderse que los sofocos parten de la reducción repentina del regulador hipotalámico, desencadenando así una bajada de estrógenos y progesterona. En el caso de los hombres, los sofocos pueden presentarse si su nivel de testosterona desciende de manera brusca. Un ejemplo de ello puede darse en los hombres a los que se les extirpan los testículos como consecuencia de un cáncer de próstata.

Diagnóstico y curso de la enfermedad

Cuando una visita al médico gira en torno a los sofocos, el primer nivel que debe afrontar el especialista en el diagnóstico es analizar si el motivo de tales sofocos es la menopausia. Resulta conveniente conocer si la mujer supera los 45 años de edad y si en su periodo menstrual se producen variaciones simultáneas. El siguiente paso consistirá en una prueba ginecológica que pueda revelar alteraciones en el útero, vagina y pechos.

De igual modo, una analítica sanguínea constatará los niveles de la hormona sexual femenina. Pero si la causa de los sofocos no está en la menopausia o es un varón el que los experimenta, habría que verificar si el paciente está sometido a medicamentos y si ha padecido otra sintomatología. Teniendo en cuenta los resultados, el médico empleará otra serie de pruebas de cara a encontrar los sofocos, como son: pruebas alergólogas, análisis del tiroides, análisis de orina, ecografías y tomografías.

Tratamiento

En cuanto al tratamiento de los sofocos, éste se decidirá en función de las causas que los hayan motivado. En este sentido, si los sofocos tienen su origen durante la menopausia debido a modificaciones hormonales, las medidas urgentes como tomar el aire o quitarse un poco de ropa pueden resultar efectivas. En cambio, para disminuir intensidad de los sofocos de la menopausia por más tiempo puede servir el hecho de salir a pasear o poner en práctica diferentes procedimientos de relajación que promuevan la calma. Asimismo, es aconsejable evitar la ingesta de alcohol y bebidas con cafeína. Si el nivel de los sofocos alcanza cotas de mayor relieve es aconsejable el tratamiento hormonal basado en una conjunción de estrógenos y gestágenos.

Por lo general, la alteración hormonal se suele alargar hasta los cinco años, que es cuando los sofocos comienzan a desaparecer. Por el contrario, si los sofocos responden a una sintomatología secundaria correspondiente a otra enfermedad (cáncer o hipertiroidismo) es preciso que sean tratados de manera concreta, atendiendo específicamente a estas enfermedades.

Prevención

Finalmente, cabe añadir cuáles son las conductas que deben afianzarse de cara a prevenir los sofocos. Es conveniente aclarar que los sofocos no pueden ser eliminados por completo en fase de menopausia, aunque existen elementos decisivos que los originan con mayor facilidad o que provocan una mayor intensidad. Es por ello que resulta conveniente mantenerse alejado de situaciones de estrés, productos estimulantes, altas temperaturas y tabaco.

Otra serie de medidas contra los sofocos son aquellas que están orientadas a lograr un ambiente en el espacio que contribuya a la mejora, como son el hecho de conservar el frescor o el uso de ventiladores. También es importante practicar deporte todos los días; andar, correr o montar en bicicleta son óptimas alternativas.