Picor (prurito)

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El picor (prurito) es un problema que afecta a muchas personas y cuyas causas pueden ser muy variadas. Generalmente no representa un serio problema para la salud por sí mismo, pero puede ser síntoma de trastornos más graves. En caso de que aparezca hay que ponerse en manos de un dermatólogo que defina las causas y ofrezca la mejor solución para cada paciente.

Contenido

Definición

El picor (prurito) es una desagradable sensación que se produce en la piel y que lleva a que la persona que la padece sienta la necesidad de rascarse o frotarse con la intención de aliviar el problema. Al hacerlo, los síntomas suelen ir en aumento y la zona puede inflamarse con la aparición de una rojez muy característica. Aunque en la mayor parte de las ocasiones es bastante molesto, hay que decir que no produce dolor.

El picor (prurito) puede aparecer de forma localizada en una determinada parte del cuerpo o hacerlo de forma generalizada, en cuyo caso habrá que prestar mayor atención al porqué de su aparición. El prurito por sí solo no provoca una situación de riesgo para la salud, pero puede ser síntoma de otros problemas más graves.

Causas

Las causas del picor (prurito) son muy variadas y, en la mayoría de las ocasiones, depende de la zona en que aparezca. Normalmente son síntomas de enfermedades cutáneas más o menos graves como, por ejemplo, las alergias de contacto, la urticaria o la dermatitis. Pero también pueden ser resultado de otros trastornos como son los metabólicos o problemas más graves como el cáncer.

Los parásitos y las picaduras de insectos también suelen ir acompañadas de picor (prurito), si bien es cierto que, en la mayor parte de los casos, los síntomas desaparecen por sí solos en unos cuantos días sin necesidad de tratamiento. El contacto con determinados tejidos presentes en la ropa también puede ocasionar picor, como ocurre en el caso de la lana. En el caso de que el picor (prurito) aparezca en el ano o en las zonas genitales, lo más habitual es que sea consecuencia de enfermedades de transmisión sexual derivadas de la práctica de relaciones sexuales sin protección.

Diagnóstico y curso de la enfermedad

El diagnóstico del picor (prurito) se realiza siguiendo una serie de pasos. El primero de ellos es una exploración visual por parte del médico, generalmente un dermatólogo, que examina la zona enrojecida donde se ha producido. Puesto que, como ya hemos dicho con anterioridad, el picor (prurito) por sí solo no constituye un riesgo para la salud sino que, en la mayoría de ocasiones, es un síntoma de otras patologías, el doctor tendrá que diagnosticar la verdadera causa del problema.

Para ello, la colaboración del paciente es fundamental ya que deberá dar respuesta a algunas cuestiones importantes referentes a la intensidad, consumo de medicamentos u otras sustancias farmacológicas, si padece alergias o si ha mantenido relaciones sexuales de riesgo. Posteriormente, si es necesario, el especialista puede realizar una analítica sanguínea o de deposiciones, así como ecografías del abdomen o cultivos mediante la técnica de frotis sobre la zona afectada. Por su parte, palpar los ganglios linfáticos es muy útil para saber si el picor (prurito) es consecuencia de una infección.

Tratamiento

El tratamiento más adecuado para el picor (prurito) es diferente en cada caso y depende de cada persona ya que deriva de la causa subyacente que lo ha provocado. Si la zona afectada produce molestias persistentes e intensas, el médico puede aconsejar al paciente la aplicación de cremas de carácter suave y humectante que relajen la sensación de quemazón. Estos productos, generalmente, no necesitan receta médica pero es aconsejable consultar un especialista que aconseje sobre la loción más adecuada para el tipo de piel y problema de un determinado paciente.

Es importante que estas sustancias no posean color ni esencias aromatizantes ya que éstas pueden agravar el problema si la persona padece algún tipo de alergia. Por su parte, los compuestos balsámicos derivados del mentol, la manzanilla o el eucalipto también pueden proporcionar una buena solución para los desagradables síntomas provocados por el picor (prurito).

Ahora bien, en el momento en que el médico ha determinado la causa exacta que ha provocado la aparición del problema estará en disposición de recetar otro tipo de fármacos. Las cremas con corticoides son muy útiles para rebajar la inflamación y, con ello, el picor (prurito). En caso de que sea derivado de una alergia, el uso de antihistamínicos por vía oral como, por ejemplo, la difenhídramina o la hidroxizina son muy aconsejables. Por último, en el caso de que la aparición del picor (prurito) sea derivado de una infección, el dermatólogo puede recetar antibióticos que lo combatan y, con ello, hagan desaparecer el picor (prurito).

Prevención

El picor (prurito), por todas las causas comentadas con anterioridad, es difícil de prevenir. De todas formas, existen una serie de medidas que se pueden hacer para reducir su aparición. Por ejemplo, hay que evitar tener la piel excesivamente seca. Para ello, lo más aconsejable es el uso de cremas humectantes hipoalergénicas, sobre todo después de la ducha. En este sentido, hay que intentar que el baño no se haga con agua excesivamente caliente, ya que esto puede provocar que la piel se seque demasiado.

De la misma forma, también se debe evitar el contacto con ambientes demasiado secos, ya que ello también aumenta las posibilidades de que aparezca el picor (prurito). También hay que tener cuidado con el contacto con determinados animales ya que pueden transportar insectos que provoquen picaduras. Por último, para el caso del picor (prurito) en los genitales, la mejor prevención es el uso de preservativo.