Osteoporosis

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La osteoporosis es una enfermedad que afecta a los tejidos de los huesos provocando la fragilidad de estos y aumentando el riesgo de roturas. Habitualmente no presenta síntomas y suele descubrirse tras una fractura. Aunque es posible fortalecer la masa ósea mediante un tratamiento, lo recomendable es prevenir la osteoporosis.

Contenido

Definición

La osteoporosis es una enfermedad frecuente que consiste en la pérdida de densidad ósea debido a la disminución del calcio y las proteínas en los huesos. Esta alteración provoca un aumento de la porosidad, que vuelve los huesos más frágiles y propensos a las fracturas. Es más frecuente a partir de los 50 años, y en las mujeres, sobre todo, tras la menopausia. En España un 7% de la población padece osteoporosis.

Causas

La osteoporosis puede deberse a diferentes causas, aunque es la edad uno de los principales factores que influyen en su aparición, pues al alcanzar la madurez el proceso de remodelación ósea se ralentiza. Las mujeres poseen más probabilidad que los hombres de padecer osteoporosis, pues la disminución de estrógenos tras la menopausia la favorece.

La genética es también un factor decisivo, por lo que si entre los padres o abuelos existe algún precedente habrá más riesgo de desarrollar osteoporosis, sobre todo si se es de raza caucásica o asiática.

También contribuye a desencadenar la osteoporosis la carencia de calcio, el fumar o consumir alcohol o café, y asimismo llevar una vida sedentaria y sin deporte. Enfermedades como el hipertiroidismo y un tratamiento prolongado de corticoides, antiepilépticos, esteroides o reguladores de las hormonas tiroideas pueden ayudar a generar osteoporosis.

Síntomas y curso de la enfermedad

La osteoporosis no suele mostrar síntomas y habitualmente es detectada al producirse una fractura o casualmente mediante una radiografía. Si la osteoporosis se manifiesta mediante síntomas, estos suelen tratarse de dolores crónicos o agudos, aunque también puede darse una reducción de la altura o deformaciones de la columna –como la cifosis o chepa– causadas por fracturas vertebrales. Síntomas de la osteoporosis son también las repetidas fracturas en huesos largos debidas a pequeños golpes, o en las vértebras simplemente por estornudar. Las fracturas de cadera afectan frecuentemente a personas con osteoporosis de avanzada edad, y en un 10% de los casos presentan fatales complicaciones.

Diagnóstico

Para diagnosticar la osteoporosis antes de que acontezca la fractura hay que estudiar a los pacientes sin síntomas pero con factores de riesgo –antecedentes familiares, menopausia precoz, tabaquismo, tratamientos con corticoides, etc –. En el caso de que el paciente presente dolor dorsal o lumbar se comprobará si pertenece a un grupo de riesgo y si el dolor es un indicio de la osteoporosis. Realizar un análisis de sangre para comprobar los niveles de calcio, vitamina D, hormonas tiroideas y fosfatasa alcalina, o asegurarse del buen funcionamiento del hígado y los riñones, es igualmente esencial. Deberá también realizarse una radiografía, aunque la osteoporosis solo será detectada mediante esta prueba si al menos se ha perdido un 30% de densidad ósea. Una densitometría es una excelente manera de diagnosticar la osteoporosis.

Tratamiento

Una vez diagnosticada la osteoporosis debe establecerse un tratamiento para evitar las fracturas, tanto si ya se han producido como si el diagnóstico se realizó partiendo del dolor, la suma de factores de riesgo o casualmente mediante radiografías.

El tratamiento de la osteoporosis debe basarse en una dieta que aporte calcio y vitamina D –que ayuda al organismo a asimilar el calcio–. Disfrutar de hábitos sanos es igualmente esencial para luchar contra la osteoporosis, por ello debe sustituirse el consumo de tabaco y alcohol por un moderado ejercicio físico –caminar, yoga–. Es recomendable, además, olvidarse de la cafeína, pues favorece la eliminación del calcio a través de la orina.

Para tratar la osteoporosis también se utilizan fármacos, aunque solo cuando el riesgo de fractura es considerable. Los suplementos de calcio y vitamina D son apropiados cuando la cantidad necesaria no se ingiere mediante alimentos o se sigue un tratamiento prolongado de corticoides o reguladores de la tiroides.

Otros fármacos prescritos son los bifosfonatos, que reducen las fracturas de vértebras y cadera al frenar la pérdida de masa ósea. El raloxifeno también es efectivo en mujeres que han superado la menopausia, pues actúa sobre los estrógenos y posee menos desventajas que la terapia hormonal sustitutiva si se trata solo de combatir la osteoporosis.

Prevención

Para prevenir la osteoporosis es necesario hacer ejercicio, tomar el sol, no fumar y seguir una dieta que aporte calcio y vitamina D, siendo esencial comenzar a prevenirla desde la infancia. Los lácteos son ricos en calcio pero si no se tolera la lactosa pueden sustituirse por soja, legumbres –garbanzos–, hortalizas –especialmente las de hoja verde–, frutos secos –almendras, nueces, dátiles, higos secos, pasas, albaricoques secos– y pescado. Evitar las caídas y utilizar protectores de cadera ayudará a sortear las consecuencias de la osteoporosis.