La colitis ulcerosa

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La colitis ulcerosa es una enfermedad perteneciente al grupo de enfermedades del aparato digestivo. Es un transtorno inflamatorio del intestino y, junto a la enfermedad de Crohn, afecta a más de dos millones de personas en Europa. Su afectación es crónica y no se conoce su causa. Actualmente se dispone de distintos tratamientos para la colitis ulcerosa que ayudan a su cronificación evitando la aparición de crisis agudas y mejorando significativamente la vida de los afectados.

Contenido

Definición

La colitis ulcerosa es una enfermedad crónica que forma parte de los trastornos intestinales inflamatorios. Afecta a colon y recto y su causa permanece desconocida. La incidencia de esta enfermedad se observa con mayor frecuencia en personas de entre 15 y 30 años y de entre 60 y 80. También aparece más a menudo en mujeres y en personas de origen judío.

La enfermedad consta de fases alternas en las que se combinan crisis, con la aparición de síntomas graves, y fases de remisión en las que los síntomas se atenúan. Según los datos recogidos con motivo del 'Congreso de la Organización Europea de la enfermedad de Crohn y enfermedad de Colitis Ulcerosa de 2013, se estima que las enfermedades intestinales inflamatorias afectan a más de 2,2 millones de personas en Europa y a 5 millones en todo el mundo.

Causas

No se conoce una causa específica de la colitis ulcerosa y, actualmente, se admite la posibilidad de una causa múltiple con manifestaciones clínicas similares a la enfermedad de Crohn. Durante mucho tiempo se atribuyó la causa de la colitis ulcerosa a la infección, pero la evidencia clínica ha descartado esta posibilidad. Se barajan distintas teorías acerca de las causas de la colitis ulcerosa sin que ninguna de ellas sea considerada determinante.

Estas son: la teoría infecciosa, la teoría genética, la teoría psicosomática y la teoría inmunológica. La teoría infecciosa se apoya en la reacción positiva a los antibacterianos. Sin embargo, no se ha podido determinar el contagio y la transmisión a familiares. Otra causa infecciosa atribuida a la colitis ulcerosa, con indicios indirectos observables, es la causa vírica. Se han detectado incrementos de los títulos de anticuerpos anticitomegalovírus que no se hallan en los sujetos de la muestra de control. Pese a ello, al no darse contagio en el contacto directo, esta posibilidad ha sido descartada.

La teoría genética se basa en la observación de una mayor presencia de la colitis ulcerosa en personas con familiares que padecen la misma enfermedad. Sin embargo esta teoría no es exhaustiva; incluye diversos presupuestos respecto de contextos representados por bacterias, virus, antígenos alimenticios y productos químicos. En favor de la teoría psicosomática encontramos la observación de la repetición del mecanismo que une situaciones de 'stress' con un incremento de las respuestas de defensa de la mucosa del colon ante agentes patógenos.

Parece existir una relación entre el sistema central nervioso y las células del colon pero los últimos estudios descartan que los factores psicológicos puedan estar en el origen de los síntomas de la colitis ulcerosa. En el curso de la colitis ulcerosa las células inmunitarias se activan sin que se conozca el agente que lo provoca. Este hecho desencadena las inflamaciones y la liberación de citocinas. En los últimos estudios efectuados a pacientes se ha detectado una presencia de anticuerpos citoplásmicos antineutrófilos séricos en un 70% de los afectados por la colitis ulcerosa. También se ha observado con frecuencia la coincidencia del inicio de la enfermedad con la terminación del tabaquismo.

Síntomas y curso de la enfermedad

La colitis ulcerosa cursa los síntomas de diarrea, sangre en las heces, dolores abdominales, fiebre, tenesmo (dolor rectal) y pérdida de peso. En casos graves puede llegar a darse deshidratación y anemia. En cuanto a la fisiopatología la colitis ulcerosa conlleva trastornos motilidad que implican el cese de las contracciones del colon por lo que se pierde la capacidad de la retención de las heces.

También disminuye la absorción de agua y disminuye absorción de sodio así como aumenta la secreción de sodio y secreción de potasio. Otros síntomas de la colitis ulcerosa son urticaria, eczema, rinitis alérgica, nauseas, vómitos y dolores en las articulaciones. . En casos muy agudos puede llegar a presentar hipopotasiemia y hipoalbuminemia.

Diagnóstico

El diagnóstico de la colitis ulcerosa se obtiene principalmente de la sospecha clínica, la colonoscopia y la biopsia. Otras pruebas que pueden ofrecer indicios de la presencia de la enfermedad son el enema opaco, el conteo sanguíneo completo (CSC), la proteína C reactiva (PCR) y la tasa de sedimentación (ESR).

Tratamiento

El tratamiento de la colitis ulcerosa puede ser médico o quirúrgico dependiendo de su estado y su gravedad. El tratamiento médico busca controlar los brotes, prevenir otras crisis y en estabilizar el buen estado del colon. Para ello se utilizan diversas estrategias, Una de ellas consiste en el control de la dieta que debe ser rica en proteínas, baja en lácteos y fibras y no muy abundante.

En casos muy agudos se opta por la nutrición parenteral que consiste en no ingerir nada por vía oral salvo sorbos de agua. En casos graves también se opta por la hidratación intravenosa y las transfusiones.

En cuanto a medicamentos se aconsejan agentes antidiarreicos como el difenoxilato, la atropina y la loperamida. Dependiendo de la gravedad también se administran aminosalicilatos como la sulfasalazina administrada en dosis de 4 o 5 gramos al día en 3 o 4 tomas.

También se utilizan los inmunodepresores, el metronizadol y los glucocorticoides. En caso de resistencia al tratamiento se administra Infliximab y, en casos definitivamente intratables se procede a la intervención quirúrgica. En caso de megacolon tóxico y en pacientes con revestimientos de colon precancerosos se procede a la extirpación de colon (colectomía).

Prevención

Al no conocerse la causa resulta difícil determinar su prevención. Aun así ciertos factores como asistir a supervisiones médicas, llevar una dieta sana y una vida equilibrada pueden evitar su aparición.