Herpes zóster

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El Herpes zóster es una patología que afecta a la piel. Sus síntomas son molestos y se detectan a simple vista. Con una serie de recomendaciones y el tratamiento médico adecuado, los efectos del Herpes zóster se pueden paliar considerablemente.

Contenido

Definición

El Herpes zóster es una enfermedad dermatológica de origen vírico. Se manifiesta por la reactivación de la varicela zóster, el virus causante de la varicela, que permanece latente dentro de algunas células del aparato nervioso. El Herpes zóster no se trata de un rebrote de esta enfermedad, es un consecuencia directa que se enmarca dentro de las denominadas infecciones secundarias. La erupción cutánea que produce el Herpes zóster es dolorosa y requiere de un tratamiento paliativo para minimizar sus efectos.

Causas

Las causas principales por las que se manifiesta el virus causante del Herpes zóster, no están claras. Lo que si se conoce con certeza, es que aparece en las personas que han sufrido varicela. El Herpes zóster es una enfermedad extendida mundialmente y afecta a personas de todas las edades.

Aunque hay determinados grupos que presentan una mayor predisposición a esta enfermedad de la piel. A partir de los 50 años, el riesgo de sufrir Herpes zóster es mayor.

También hay un elevando número de casos en las personas que han padecido la varicela durante su primer año de vida. Un sistema inmunológico débil favorece la aparición de Herpes zóster, por lo que hay que tener cuidado con determinados tratamientos que inciden negativamente sobre el sistema inmunitario.

Síntomas y curso de la enfermedad

El Herpes zóster se manifiesta por un dolor agudo y continuado. Este escozor origina una manchas características, las denominadas culebrillas. Con los primeros indicios del Herpes zóster aparecen fiebres, dolores de cabeza y síntomas similares a la gripe. Tras uno o dos días, las manchas que produce el Herpes zóster, dan paso a la formación de pequeñas ampollas con líquido en su interior. El período de tiempo que permanecen pueden variar de 2 a 4 semanas. En este lapso de tiempo, las ampollas se convierten en costras que se desprenden dejando en ocasiones una cicatriz. La zona afectada por el Herpes zóster puede presentar una mayor sensibilidad con el paso de los años.

Diagnóstico

Dependiendo de la fase en la que se encuentre el Herpes zóster, su diagnóstico se puede complicar. Los primeros días son los más problemáticos, ya que los síntomas iniciales del Herpes zóster son similares a los que se sufren con otras enfermedades. El historial clínico y la exploración visual del paciente cobran una gran importancia a la hora de detectar la aparición del virus varicela zóster. En caso de dudas, la prueba recomendada para ofrecer un diagnóstico certero del Herpes zóster es la serología.

Tratamiento

Los tratamientos para combatir el Herpes zóster se pueden explicar en una serie de fases. La primera consiste en paliar los picores producidos por las manchas y ampollas.

La segunda etapa tiene como objetivo reducir el período de reproducción del Herpes zóster. La tercera función de los distintos tratamientos es evaluar las posibles complicaciones que puedan aparecer dependiendo de cada paciente. La cuarta y última es tomar una serie de medidas que impidan el contagio del virus causante del Herpes zóster.

Como recomendación general es importante mantener las zonas afectadas limpias y secas. La posibilidad de que se infecten con bacterias hay que desecharla. Además del uso de analgésicos que alivien la piel, la toma de pastillas es la mejor solución para el Herpes zóster.

En el mercado existen una serie de medicamentos orales que se han convertido en la mejor solución para los casos menos graves. Para aquellos pacientes que requieran de hospitalización, se apuesta por un tratamiento intravenoso para combatir los síntomas del Herpes zóster.

Prevención

Aunque la mejor manera de prevenir el Herpes zóster es mantener un sistema inmunitario fuerte, hay una serie de vacunas que ayudan a que no se desarrolle esta enfermedad. Actualmente se utilizan dos vacunas para prevenir el Herpes zóster. Los niños y adolescentes tienen un tratamiento especial contra la varicela y el desarrollo de las primeras fases del Herpes zóster. Los adultos cuentan con una vacuna más potente que la anterior, por lo que no se recomienda a personas con un sistema inmunológico debilitado que estén padeciendo de Herpes zóster.