Gripe

Garantía de calidad médica de Dr. med. Nonnenmacher (especialistas en medicina interna).
Usted está aquí: Sanopedia.esEnfermedades Gripe

La gripe es una de las enfermedades más extendidas en la actualidad. Solamente en España cada año la sufren entre tres y tres millones y medio de personas, según datos del Centro Nacional de Epidemiología. Normalmente, la gripe no reviste gravedad y los afectados se recuperan a los pocos días. Pero, ¿qué es realmente esta enfermedad?, ¿cuáles son sus causas?, ¿existe algún tratamiento eficaz en contra de la gripe?

Contenido

Definición

La gripe, también conocida como gripa o influenza, es una enfermedad infecciosa. Por norma general suele aparecer en forma de epidemia, es decir, afectando a parte de la población durante un periodo específico de tiempo. No obstante, desde que Hipócrates la describió hace 2.400 años, la gripe ha sido la causante de importantes pandemias, extendiéndose por varios países y atacando a casi la totalidad de los habitantes de esa zona.

Causas

La gripe suele aparecer de forma estacional, en los meses con temperaturas más bajas de las estaciones de otoño e invierno. No obstante, no son sólo el clima y la humedad los que contribuyen a su desarrollo, pues se ha certificado que otros factores como el estilo de vida están vinculados con la aparición de la gripe. Lo cierto es que para contraer la gripe es necesario que el virus viaje de un cuerpo a otro para que se produzca la infección.

La forma más común de propagación es a través de gotas provenientes de la tos o el estornudo de un infectado, aunque también es posible contraerla al llevar las manos a la boca, nariz u ojos después de haber tocado algún objeto contenedor del virus, así como por la sangre. Las zonas más afectadas por la gripe son nariz, garganta y pulmones, lo que conlleva que se confunda en numerosas ocasiones con un resfriado común.

Síntomas y curso de la enfermedad

Una vez el virus de la gripe se ha instalado en el cuerpo humano, puede resistir en su interior por un periodo de hasta siete días, sin mostrar ningún síntoma infeccioso. Aún así, los primeros brotes suelen darse de forma brusca y virulenta, siendo los más comunes la tos, la fiebre, dolores musculares, mareos, nauseas, vómitos, escalofríos y un bajo estado anímico. Poco a poco, entre el segundo y cuarto día de la enfermedad, estos síntomas van desapareciendo, especialmente la fiebre y los dolores, dejando paso a nuevas afecciones como el dolor de garganta o la obstrucción de las vías respiratorias. Al cabo de siete días la gripe habrá desaparecido casi por completo, persistiendo no obstante la sensación de malestar y cansancio de los pacientes.

Diagnóstico

Para diagnosticar la gripe, la mayoría de los afectados no necesitan visitar a su médico, ya que los síntomas son fácilmente reconocibles. Aún así, ciertos pacientes con patologías previas como el asma o la bronquitis deberán acudir a un especialista, puesto que su situación podría agravarse. Dado que los tratamientos antivirales son los más efectivos para combatir la gripe, se torna importante diagnosticarla a tiempo con la finalidad de evitar una situación más complicada. En ciertas ocasiones se realizará la prueba de un test que detecta la gripe. Éste consiste en un muestro de las secreciones producidas por la nariz o la garganta, que son analizadas de forma casi instantánea para ofrecer un diagnóstico inmediato.

Tratamiento

Los medicamentos más usados para combatir los efectos de la gripe son el paracetamol y el ibuprofeno, pues son los que consiguen que la temperatura del paciente baje.

Además, en la primera fase de la enfermedad se recomienda que los pacientes permanezcan en estado de reposo, ingiriendo grandes cantidades de líquido y limitando su consumo de alcohol y tabaco. Otros medicamentos complementarios pueden ser los aerosoles o los jarabes, que ayudarán a reducir los dolores de garganta y la tos causados por la gripe.

No suele ser común el uso de antibióticos, salvo en la excepción de que el cuadro vírico desarrolle una infección bacteriana paralela. En lo referente a los antivirales, estos no son del todo eficaces y pueden provocar que el virus de la gripe se haga resistente a ellos. Siendo así, los médicos tienden a suministrarlo exclusivamente a pacientes que revisten mucha gravedad.

Prevención

Para prevenir el contagio de la gripe puede solicitarse una vacuna antigripal, aunque su uso no está muy extendido. Existen ciertas normas y conductas que ayudarán a prevenir la enfermedad, tales como lavarse de forma frecuente las manos y no estar en contacto con personas infectadas. En cuanto a los pacientes, para evitar la propagación de la gripe, deben permanecer en casa hasta su total recuperación.