Fiebre

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La fiebre o pirexia se da cuando la temperatura del cuerpo de una persona sube por encima de los 37ºC. Cuando la temperatura se eleva, los individuos pueden notar una sensación de frío. Generalmente la fiebre es una reacción del sistema inmunológico al intentar combatir una infección.

Contenido

Definición

Se considera que una persona tiene fiebre cuando la temperatura corporal supera los 37ºC. No obstante, no se valora como significativa si no se superan los 38ºC.

El cuerpo lucha contra las diferentes enfermedades gracias a reacciones físicas como la fiebre, ya que las altas temperaturas pueden eliminar algunos organismos productores de enfermedades. Cuando las temperaturas son muy elevadas es necesario visitar con urgencia a un médico.

La mayoría de las bacterias que infectan a las personas, se encuentran muy cómodas a la temperatura normal del cuerpo y es por ello que la subida brusca de temperatura que provoca la fiebre puede conseguir eliminarlas o reducir su efecto.

Causas

En la mayoría de ocasiones, la fiebre es ocasionada por una respuesta a una infección bacteriana o viral.

El hipotálamo, también conocido como el termostato del cuerpo, aumenta y reduce la temperatura corporal de una manera rápida, algo que provoca que la fiebre venga acompañada de escalofríos. Los cambios bruscos que se sufren con la fiebre, son una defensa del cuerpo para eliminar a virus y bacterias y devolverlo a su estado original.

La fiebre puede tener diferentes causas y entre las más comunes se encuentran:

Diagnóstico y progresión de la enfermedad

La fiebre que no supere los 38ºC y que no vaya acompañada de otros síntomas, no suele tratarse y se le conoce con el nombre de febrícula. Si la fiebre eleva considerablemente la temperatura corporal y además se acompaña de otros síntomas, es necesario visitar un médico con urgencia.

Los niños, embarazadas y personas con enfermedades crónicas, también deben acudir a emergencias si su fiebre es muy alta. Bebés de menores de 1 mes con fiebre deberían ser ingresados inmediatamente y someterse a diversas pruebas para evitar daños graves en su salud.

Para evaluar la fiebre, el médico puede realizar preguntas sobre el historial médico, así como llevar a cabo un examen físico. Si la visita al médico se complementa con otras pruebas como radiografías o análisis de sangre se podrán descartar enfermedades graves.

Complicaciones

Cuando la fiebre es muy elevada y se prolonga durante un largo periodo de tiempo puede resultar peligrosa para la salud de las personas, pudiendo causar complicaciones graves e incluso la muerte. Si el hipotálamo no puede regular la temperatura, el cuerpo se sobrecalentará, perjudicando a esta zona del cerebro, que no podrá llevar a cabo sus funciones correctamente, sobre todo en niños recién nacidos y lactantes.

Si la fiebre supera los 42ºC puede ocasionar daño cerebral, y es fundamental bajar la temperatura corporal inmediatamente.

¿Cuándo acudir al médico?

Se debe acudir al especialista si la persona tiene fiebre durante más de 2 días y si la temperatura supera los 40ºC. También es recomendable ir al médico si los medicamentos antipiréticos no hacen efecto y la fiebre vuelve a subir rápidamente.

Del mismo modo, aquellas personas que padezcan una fiebre intermitente durante más de 7 días o que venga acompañada de síntomas como tos, dolor de garganta o molestias al orinar, deberían acudir al médico con la mayor brevedad posible. Por otro lado, en el caso de sufrir alguna enfermedad crónica o autoinmune o si han aparecido hematomas o sarpullidos en la piel, se deberá acudir a urgencias de manera inminente.

Otros síntomas que requieren atención médica pueden aparecer como [[convulsiones, dolores intensos de cabeza, pérdida de conocimientoo rigidez en la nuca. Algunas fiebres de grado bajo, o aquellas en la que la temperatura corporal se eleva ligeramente, pueden ser peligrosas porque suelen ser causadas por enfermedades como la bronquitis o la sinusitis.

Tratamiento y terapia

Habitualmente la fiebre ocasionada por una infección viral o bacteriana suele tratarse, sobre todo en bebés y niños, con compresas frías para reducir la temperatura corporal. Los médicos siempre recomiendan ingerir grandes cantidades de líquido como agua y zumo de frutas para hidratar correctamente el cuerpo y de esta forma bajar la temperatura.

Se recomienda utilizar un termómetro para controlar la temperatura del cuerpo, por si aumentara demasiado acudir al médico. Los medicamentos como el paracetamol o el ibuprofeno ayudan a reducir la fiebre y el descanso prolongado es perfecto para que el cuerpo se recupere y sanar la infección.

Pronóstico y perspectiva

En la mayoría de los casos la fiebre desaparece sin recurrir a la intervención del médico. Si se acude a un especialista y se encuentra la causa específica de la fiebre, el médico puede recetar los medicamentos adecuados para el tratamiento, como ocurre en el caso de las infecciones en las que se suelen recetar antibióticos.

La fiebre puede ser mortal si es ocasionada por meningitis o neumonías severas. Si la fiebre se convierte en hipertermia severa puede ocasionar daño cerebral o coma. Si la fiebre es diagnosticada y tratada rápidamente, el pronóstico será bueno y los órganos no llegarán a dañarse.

Prevención

No hay una forma concreta de prevenir la fiebre ya que se trata de un mecanismo de defensa del propio cuerpo en respuesta a una enfermedad o infección. Únicamente se pueden reducir sus efectos aplicando compresas frías sobre la frente o muñecas o manteniéndose hidratado. Del mismo modo, para evitar determinados tipos de enfermedades que ocasionan fiebre, como la gripe, es posible vacunarse para reducir el riesgo de contagio.

¡Esto puede hacer usted mismo!

Para la fiebre también pueden aplicarse diversos tratamientos alternativos fáciles de llevar a cabo:

  • En el mercado pueden encontrarse una gran variedad de hierbas que ayudan a aliviar los síntomas de la fiebre como el té de sauco, que posee propiedades antibacterianas y antivirales y la vez ayuda a disminuir la fiebre.
  • El ajo ayuda a combatir algunas infecciones bacterianas que ocasionan la fiebre.
  • Tomar vitaminas es muy importante y algunas de ellas contribuyen a calmar los síntomas de la fiebre como ocurre en el caso de la vitamina A, un potente antioxidante que colabora a que el cuerpo pueda sanar con mayor rapidez, gracias a que estimula el sistema inmunitario. La vitamina C tiene propiedades antivirales y contribuye a la reducción de la fiebre.
  • Es imprescindible que las personas que tienen fiebre ingieran líquidos en abundancia como agua, zumos de frutas naturales, infusiones, etcétera.
  • Además, el uso de compresas frías es un método casero muy eficaz que ayuda a reducir la temperatura corporal. Es recomendable aplicar los trapos húmedos cada 10-15 minutos en las zonas de pulso como la frente, los brazos o las piernas.

Un individuo afectado con fiebre debe reposar el cuerpo, descansar y dormir satisfactoriamente ya que es más sencillo luchar contra una enfermedad cuando el cuerpo no está cansado.