Falta de concentración

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Con el término de falta de concentración se entiendo un trastorno que afecta a la capacidad de fijar la atención en una determinada actividad, estímulo, persona o cosa. Este trastorno puede tener diversas causas y puede presentar duraciones muy diversas en función de cada caso concreto.

Contenido

Definición

La concentración se define como la capacidad que tienen las personas para prestar toda su atención a una determinada actividad, a una persona, una cosa o un estímulo en concreto. Mientras se mantiene la concentración en el hecho que suscita el interés de la persona, las demás cosas de alrededor pasan a un segundo plano. La concentración requiere de un esfuerzo mental y es muy habitual que la capacidad de concentración de las personas disminuya con la edad debido a la aparición de enfermedades o bien por el uso de determinados fármacos que presentan como efecto secundario la pérdida de concentración.

Se dice que existe un trastorno de falta de concentración cuando no se consigue mantener la atención en un estímulo concreto, cuando no se puede desconectar de forma permanente de las demás cosas que nada tienen que ver con el objeto o hecho que debe ser el centro de la atención.

Este trastorno en la capacidad para mantener la concentración, se puede presentar en cualquier momento de la vida, aunque suele ser mucho más frecuente en los niños. En el caso de que este trastorno tenga carácter permanente en los niños puede aparecer lo que se conoce con el nombre de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Causas

La aparición de un trastorno de falta de concentración puede deberse a diversas causas entre las que se pueden señalar las siguientes:

  • Una actitud excesivamente exigente en la vida profesional o personal puede dar lugar a la aparición de un trastorno por falta de atención. Del mismo modo, una exigencia demasiado escasa en estos ámbitos de la vida puede conducir a una reducción considerable en la capacidad de mantener la concentración en determinadas situaciones o ante ciertos estímulos en la vida.
  • El estrés puede ocasionar la aparición de este problema. Algunas personas ante situaciones de estrés no saben cómo reaccionar, su cuerpo y su cerebro sufre una especie de bloqueo que puede conducir a que su capacidad de atención se vea disminuida, llevando a la aparición de una falta de concentración transitoria.
  • La falta de sueño. Descansar es vital para el correcto funcionamiento del cuerpo. Si el cerebro no descansa, no disfruta de las suficientes horas de sueño donde su actividad se reduce y, en cierto modo, se regenera, al despertar él no se encontrará en condiciones adecuadas para hacer frente a cualquier situación, mostrando la falta de atención o de concentración. Un descanso adecuado y de calidad es vital para poder conseguir un nivel de concentración apropiado.
  • El consumo de ciertas sustancias. El consumo de sustancias como el alcohol, la nicotina o las drogas puede ocasionar un descenso en la capacidad de concentración.
  • Falta de ciertos nutrientes. La nutrición del organismo es vital para poder realizar cualquier tipo de tarea. Si la alimentación es desequilibrada, es decir, no se recibe el adecuado aporte de vitaminas o minerales o se consume un exceso de azúcar, pueden aparecer ciertos trastornos como es el caso de la falta de concentración transitoria.
  • Algunos medicamentos. Algunos medicamentos presentan como efectos secundarios un descenso en la capacidad de concentración del paciente.
  • Infecciones del cerebro. Algunas enfermedades como es el caso de la enfermedad de Lyme o el VIH pueden ocasionar una disminución en la capacidad para mantener la atención en cualquier hecho o suceso.
  • Algunos tratamientos para el cáncer. La radiación del cerebro, el trasplante de médula ósea o la quimioterapia puede tener como efecto secundario la aparición de este tipo de trastornos en el paciente.
  • Depresión. La depresión puede ocasionar una pérdida de concentración. El mismo hecho se produce en casos de trastornos bipolares o esquizofrenia.
  • Enfermedades que producen pérdidas o daño de las neuronas. Las enfermedades neurodegenerativas como puede ser el Parkinson, la enfermedad de Huntington o la esclerosis múltiple tienen como síntomas la pérdida de la capacidad de concentración del paciente.

En el caso concreto de los niños, la aparición de trastornos de pérdida de concentración puede deberse a una permanencia excesiva delante de la pantalla del ordenador o del televisor. En el caso de que sea una falta de concentración de larga duración es muy probable que sea un síntoma de un trastorno por déficit de atención con hiperactividad o de legastenia.

En el caso de las mujeres, la aparición de este tipo de trastornos se ve incrementado en ciertos períodos de la vida como es durante la menopausia.

En las personas mayores, un trastorno en el riego sanguíneo del cerebro que puede ser causa de una arterioesclerosis de los vasos sanguíneos del cerebro, es una de las principales causas de la aparición de la falta de concentración. Es muy frecuente que este trastorno aparezca como un síntoma de demencia o de la enfermedad de Alzheimer.

Diagnóstico y progresión de la enfermedad

Para el diagnóstico de la falta de concentración existen varios métodos estandarizados que suelen emplearse para determinar la existencia de este tipo de trastorno. Estos métodos, que deben ser aplicados por psicólogos, permiten determinar la capacidad de concentración en determinadas tareas y son:

  • La batería Kaufman. Esta prueba es una medida de la habilidad cognitiva y de los conocimientos académicos. Está especialmente enfocada para el diagnóstico en niños entre los dos años y medio y los doce años y medio de edad. Consiste básicamente en dos escalas, una de procesamiento mental donde se incluyen preguntas que permiten determinar las escalas de procesamiento secuencial y simultáneo que hace posible determinar el funcionamiento intelectual y otra donde se miden los conocimientos académicos adquiridos y el nivel de aprendizaje.
  • El test de Touluse-Pierón. Esta prueba exige concentración y resistencia a la monotonía. Está constituida por 23 filas con 20 cuadrados en cada una de ellas, en cuyo interior se encuentran líneas señalando diversas direcciones, concretamente 8 direcciones. Al paciente se le muestran dos cuadrados que cuentan con líneas en su interior señalando a una determinada dirección. El paciente debe tachar los cuadrados donde se encuentra una línea que señala en la misma dirección que en los modelos presentados previamente.

Además de estos métodos existentes para determinar la existencia o no de una falta de atención, es vital mantener una conversación con el entorno del paciente, como pueden ser los padres, hermanos, etc., de esta forma es posible conocer si se han producido cambios en la capacidad del paciente para mantener la atención ante determinadas situaciones. Estas conversaciones son vitales para confirmar o excluir la existencia de causas orgánicas, psicosomáticas y neurológicas de esta falta de concentración. Resulta también muy recomendable llevar a cabo pruebas de audición y de visión, así como la determinación de la concentración de ciertas hormonas en la sangre antes de iniciar cualquier tratamiento.

Complicaciones

La incapacidad para mantener la atención ante una situación, una persona o un hecho concreto puede presentar diversas complicaciones que hagan la vida del paciente mucho más complicada. Entre las complicaciones más destacadas que puede ocasionar este trastorno se pueden nombrar:

  • En el caso de los niños, una de las complicaciones más destacadas cuando sufren una falta de concentración es una ralentización en su aprendizaje. Concentrarse no es sencillo, no basta con sentarse delante de la mesa y esperar a que la concentración tenga lugar. En el caso de que los niños no sean capaces de concentrarse encontrarán numerosas dificultades para poder seguir el ritmo normal de un aprendizaje adaptado a su edad. Este hecho se reflejará en sus calificaciones académicas y aunque el paciente dedique un gran número de horas en llevar a cabo una determinada tarea no podrá conseguir los resultados que espera.
  • Pérdida de memoria. Las personas experimentan dificultad para recordar ciertas cosas, lo que puede hacer que su vida sea más complicada al poder llegar a olvidar cosas importantes.
  • Realizar una tarea durante un tiempo prolongado puede ser una tarea imposible. Esto supone un problema serio en el caso de los pacientes adultos a la hora de hacer frente a ciertas tareas de su vida laboral. Aparecen problemas para desempeñar sus funciones, se produce una sensación de tener la cabeza embotada, es posible que se despiste con facilidad y se tarde un tiempo excesivo en realizar ciertas tareas.

No poder realizar ciertas tareas con la agilidad normal supone que todo parece más complicado, la vida de los pacientes con falta de concentración se vuelve más complicada y un tratamiento adecuado es la única solución para poder recuperar un ritmo normal.

¿Cuándo acudir al médico?

El ritmo de vida actual es la causa de que el estrés esté casi siempre presente. Como consecuencia de ello aparecen pequeños olvidos como puede ser el lugar dónde se han dejado las llaves del coche, olvidar la agenda en casa, etc. Estos pequeños olvidos son normales y forman parte de la rutina normal. Cuando estos tipos de olvidos se convierten en algo demasiado recurrente que comienza a interferir en la vida normal es momento de consultar con un especialista.

No resulta alarmante sufrir de pequeños olvidos relacionados con pequeños detalles como puede ser el hecho de no recordar el nombre del actor que aparecía en la película que se vio el día anterior, pero si el olvido de eventos completos como, por ejemplo, olvidar que se ha visto una película.

Se recomienda acudir al médico cuando se detecte que la vida es más complicada debido a que los olvidos forman demasiada parte de ella es fundamental para poder detectar un trastorno de falta de concentración o diagnosticar de forma temprana enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson o cualquier otro problema de mayor envergadura que tiene como uno de sus síntomas esta falta de atención.

La ayuda de un psicólogo es vital para poder saber la causa de este problema y determinar el mejor tratamiento para solucionar el problema lo antes posible.

Tratamiento y terapia

Para determinar el mejor tratamiento para la falta de concentración es vital conocer la causa concreta que ha dado lugar a este problema.

De forma general, se recomienda como parte del tratamiento una alimentación pobre en grasas y azúcares y rica en vitaminas. El aporte adecuado de selenio, niacina y colina es también fundamental para estimular la concentración.

En el caso de que la causa de este déficit de atención sea consecuencia del estrés o la sobre exigencia, suele resultar muy adecuada la práctica de ejercicios de relajación, como pueden ser el yoga, la relajación muscular progresiva, etc.; la acupuntura también puede resultar beneficiosa en estos casos.

La realización de actividad física de forma regular, así como reducir el consumo de sustancias como el alcohol o la nicotina es una medida que puede ayudar mucho en este tipo de tratamientos.

Pronóstico y perspectiva

Cuando se inicia un tratamiento para la falta de concentración se deben adquirir ciertos hábitos que ayuden a mejorar los resultados obtenidos. Así, por ejemplo, priorizar las tareas resulta una acción muy recomendada en este sentido. De este modo, se deben dejar las más complicadas para cuando el cerebro se encuentre más fresco. De esta manera se puede abarcar una mayor cantidad de tareas, ya que las más sencillas no supondrán un problema incluso cuando ya no se encuentre el cerebro en su mejor momento.

Alimentarse adecuadamente, no pasar hambre, dormir lo suficiente y dedicar tiempo para el ocio y la relajación también forman parte de la terapia en el caso de una falta de concentración.

Prevención

Para mantener el cerebro en perfectas condiciones es preciso ejercitarlo. De la misma manera que es muy recomendable realizar actividad física para el correcto cuidado del organismo, la realización de ejercicios de memoria o de entrenamiento mental como pueden ser los sudokus, resultan muy beneficiosos para prevenir la aparición de problemas de falta de concentración.

La meditación o el yoga también permiten reeducar la atención y ayudar a las personas a concentrarse, permitiendo dominar las distracciones.

¡Esto puede hacer usted mismo!

Para ayudar al cerebro existen ciertas recomendaciones como son: No comer en exceso antes de concentrarse ya que el exceso de comida conlleva un gasto excesivo de energía para metabolizar la comida, dejando al cerebro con un menor aporte de energía. Basar la dieta legumbres, verdura, fruta, cereales y frutos secos. Realizar un desayuno completo al empezar el día Dormir adecuadamente

Cuidar la mente es tan importante como cuidar el cuerpo para poder desempeñar todas las funciones del día a día y evitar problemas tan incómodos como la falta de concentración que hace la vida mucho más complicada.