Estreñimiento infantil

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El estreñimiento infantil es un proceso sintomático que se produce debido a unos malos hábitos alimenticios e higiénicos de los niños. Es una afección bastante habitual en niños y bebés que se debe tratar lo antes posible para evitar que se convierta en un problema crónico.

Contenido

Definición

Con el nombre de [[estreñimiento)) se define una afección caracterizada por una frecuencia evacuatoria del intestino inferior a la normal. También puede referirse a la dificultad para defecar, a una sensación de evacuación incompleta, pese a que la frecuencia de las mismas sea normal. En el caso de los niños, resulta algo más complicado que en los adultos establecer la frecuencia evacuatoria normal ya que varía con la edad y el tipo de alimentos que ingieren. Así, un bebé que se alimenta con leche materna suele presentar un mayor número de evacuaciones que aquellos niños que son alimentados con fórmulas adaptadas. Cuando cumplen los seis meses, lo normal suele ser una deposición por día. A partir de los dos años de edad, los niños suelen evacuar entre una y dos veces al día.

Como norma general, se suele hablar de estreñimiento cuando la frecuencia de las deposiciones es inferior a tres veces por semana o cuando la deposición se produce tras tres días de inactividad. El estreñimiento infantil es una de las patologías más comunes representando entre el 3 y el 5 % de las consultas pediátricas generales y requiere de unas modificaciones en ciertos hábitos para solucionar el problema y que no llegue a derivar en mayores problemas de salud para los niños.

Causas

El intestino, de forma normal, realiza un movimiento conocido con el nombre de peristaltismo. Este movimiento, ocasiona unas contracciones en el intestino que son las responsables de empujar el quimo, la sustancia que posteriormente se convertirá en heces, hacia el exterior del organismo. Son movimientos involuntarios que el organismo produce de forma rítmica y que siguen la dirección de las agujas del reloj. Estos movimientos son la consecuencia de unos reflejos que indican al cuerpo la necesidad de vaciar el estómago, comenzando el proceso de absorción de los nutrientes que necesita y eliminando las sustancias que han sido digeridas.

Cuando por alguna causa esos movimientos peristálticos no se producen de forma normal, dan lugar a contracciones asimétricas que no siguen el ritmo adecuado para desempeñar su función y el desplazamiento de las heces se complica. La evacuación de las sustancias digeridas fuera del organismo no se produce y aparece el estreñimiento.

En el caso de los bebés, esta situación de contracciones asimétricas tiene lugar debido a la inmadurez del sistema digestivo. La consecuencia de esta situación es una acumulación de heces duras y secas en el colon descendente. Otra causa común de estreñimiento infantil es la deshidratación. Si el niño no recibe la adecuada hidratación, sobre todo durante los meses de calor, su organismo tiende a absorber más líquidos de los alimentos que ingiere. Como consecuencia de ello se producen heces más duras y secas que son de difícil deposición.

El cambio de alimentación que los niños experimentan puede ser también una causa de estreñimiento. Cuando se comienza una nueva etapa en la alimentación del niño, como puede ser la introducción en su dieta de nuevos alimentos, las digestiones se hacen más difíciles. Las digestiones pesadas suelen desencadenar problemas de estreñimiento.

Diagnóstico y progresión de la enfermedad

El diagnóstico del estreñimiento infantil parte de conocer los hábitos del bebé. Para determinar si existe un problema de este tipo es preciso observar al niño, determinar si evacúa tras cada toma, si suele defecar una vez al día, etc. La frecuencia de evacuación en los niños varía en función de la edad. Como norma general, se puede considerar estreñimiento cuando los lactantes presenten menos de dos deposiciones al día si se alimentan con leche materna. Los bebés alimentados con leche artificial que sufren esta patología presentan menos de tres deposiciones semanales. En niños y adolescentes la frecuencia de evacuación considerada anormal suele ser de menos de dos a tres deposiciones a la semana.

El aspecto de las heces es un factor determinante en este sentido. Unas heces duras y secas son un síntoma claro de estreñimiento. Cuando la evacuación no se produce en un periodo de tiempo normal, las heces quedan retenidas en el intestino. En este caso se produce la reabsorción de agua a lo largo del colon, a través de la membrana intestinal. La materia fecal que ha perdido agua se vuelve dura y va acompañada de una evacuación dolorosa que suele dar como consecuencia la distensión permanente de la ampolla rectal. Esta distensión evita que se reciban las señales que el organismo envía al intestino para que se produzca la defecación y como consecuencia de ello desaparece el deseo de defecar.

A modo de orientación, se puede decir que se está ante un caso de estreñimiento en niños menores de cuatro años cuando se detectan dos de los siguientes síntomas durante un periodo mínimo de un mes de duración:

  • Defecaciones duras y/o dolorosas
  • Solamente se defeca una o dos veces a la semana
  • Se producen defecaciones de forma involuntaria por lo menos una vez a la semana
  • Se produce retención de heces y se genera una gran masa fecal en el recto. Como consecuencia se expulsan heces de gran tamaño

En el caso de niños mayores de cuatro años, se puede decir que se produce estreñimiento cuando se detectan al menos de los siguientes síntomas a lo largo de un periodo mínimo de dos meses:

  • La defecación tiene lugar tres o menos veces a la semana
  • Se evacúa de forma involuntaria al menos una vez a la semana
  • Se evita defecar voluntariamente
  • Se produce dolor al defecar
  • Heces de gran tamaño
  • Presencia de sangre en las heces

Como consecuencia del estreñimiento, el niño puede experimentar dolor abdominal, hiporexia (es decir, falta de apetito), vómitos, distensión abdominal, acumulación de gases, etc.

Complicaciones

El estreñimiento infantil es incómodo, ya que provoca que el niño sienta pesadez en el estómago pudiendo ocasionar episodios de falta de apetito. Por lo general, no es un trastorno grave. Generalmente, realizando una serie de tratamientos y adoptando unas determinadas medidas es posible corregir el problema. Pero si no se llevan a cabo las acciones adecuadas es posible que el estreñimiento se convierta en una patología crónica pudiendo ocasionar una serie de complicaciones para la salud de los niños. Las complicaciones más importantes asociadas a este trastorno son:

  • Aparición de fisuras anales. Como consecuencia de los esfuerzos realizados para defecar pueden producirse roturas en la piel que recubre el ano, lo que se denomina como fisuras anales.
  • Prolapso rectal. Este trastorno consiste en la salida hacia afuera del ano. Esta situación se produce como consecuencia de los esfuerzos realizados para conseguir la defecación.
  • Dolor abdominal agudo. Como consecuencia de la retención de las heces se pueden producir episodios graves de dolor abdominal.
  • Problemas psicológicos relacionados con el dolor. Cuando la defecación se asocia a dolor ya que las heces han sido deshidratadas al pasar mucho tiempo en el intestino, se desarrolla un miedo al dolor. Además, las heces retenidas pueden llegar a filtrarse por el intestino dando lugar a lo que se conoce con el nombre de encopresis.

¿Cuándo acudir al médico?

Resulta conveniente acudir a la consulta del médico cuando se detecta una situación de estreñimiento que dura más de dos semanas o bien cuando el episodio va acompañado de algunos de los siguientes síntomas:

  • Fiebre
  • Sangre en las heces
  • Vómitos
  • Pérdida de peso
  • Aparición de fisuras anales
  • Se detecta una protuberancia intestinal que sale fuera del ano

Tratamiento y terapia

El tratamiento del estreñimiento infantil puede seguir varias líneas de actuación: medidas dietéticas, medidas higiénicas y tratamientos farmacológicos.

  • Medidas dietéticas. Se basan en adoptar hábitos alimenticios enfocados a favorecer el tránsito intestinal. Así, se recomienda la ingestión de al menos un litro de agua diario para favorecer la acción de la fibra que debe estar presente en la alimentación. Los niños deben tomar abundantes líquidos, sobre todo durante los meses de calor. Los niños con estreñimiento no deben abusar de la leche ni sus derivados, ni consumir grandes cantidades de carne. Se debe evitar el consumo de alimentos astringentes como son el arroz, la zanahoria, el plátano, la manzana, el membrillo o el chocolate.
  • Medidas higiénicas. Consisten en adoptar medidas relacionadas con los hábitos de la defecación. Es aconsejable que los niños pasen un tiempo sentados en el orinal o el inodoro tras una de las principales comidas para aprovechar el reflujo gastrocólico. Resulta muy beneficioso realizar esta acción todos los días a la misma hora para educar el organismo y establecer un hábito regular de evacuación.
  • Tratamiento farmacológico. Consiste en la administración de laxantes. La base del funcionamiento de estos fármacos depende de su composición. Algunos incorporan agua a las heces haciéndolas más liquidas y de más fácil evacuación. El uso de unos u otros laxantes es decisión del médico, que es el profesional que debe recomendar el uso de dichos fármacos para el tratamiento de este trastorno.

Pronóstico y perspectiva

El tratamiento del estreñimiento infantil combina un cambio en la dieta del niño con el uso de medicamentos que puedan ayudar a solucionar el problema. Se debe evitar el consumo de ciertos alimentos que pueden dificultar las defecaciones y aumentar el consumo de aquellos que ayudan a mejorar las deposiciones.

No debe olvidarse que si no se trata adecuadamente el estreñimiento puede llegar a convertirse en un problema crónico. Es un error pensar que se puede solucionar tomando un laxante durante un corto periodo de tiempo.

Es necesario adoptar hábitos de alimentación saludables y costumbres de evacuación regulares para normalizar el funcionamiento del intestino, siendo imprescindibles varios meses de tratamiento hasta alcanzar los resultados esperados.

Prevención

Existen ciertos aspectos que deben tenerse en cuenta para evitar un problema de estreñimiento infantil:

  • Realizar un masaje en el abdomen del niño en el sentido de las agujas del reloj para ayudar al movimiento del intestino
  • Comprobar las cantidades de agua y leche empleadas, para que se adapten a las indicadas en el envase
  • Emplear leches más digestivas o anti-estreñimiento
  • Introducir los alimentos sólidos en la dieta del bebé de forma progresiva, empezando por los que tienen mayor contenido de líquido o fibra
  • Ayudar a que el niño tome mayor cantidad de agua durante el día
  • Evitar el uso de supositorios ya que su uso continuado puede provocar que el organismo se acostumbre a ellos
  • Iniciar hábitos de evacuación a lo largo del día
  • Evitar que el niño aguante las ganas de ir al lavabo
  • Evitar alimentos astringentes en la dieta

¡Esto puede hacerlo usted mismo!

Un consejo muy recomendado en niños con problemas de estreñimiento es crear hábitos. Iniciar a los niños en que a una determinada hora del día deben ir al lavabo es una práctica muy aconsejable para el tratamiento de este trastorno.

Los niños lo entienden todo mejor jugando, por lo que, si se consigue hacer un juego con canciones, cuentos, etc., se conseguirá que adopten muy fácilmente los hábitos más saludables para su salud intestinal.