Escalofríos

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Los escalofríos se pueden definir como una sensación de frío sin causa aparente que va acompañada de una dilatación y contracción de los músculos. Los escalofríos pueden aparecer junto con síntomas como la fiebre y causar temblores, además de ser constantes o esporádicos. Habitualmente los escalofríos aparecen por una larga exposición al frio o como respuesta a una infección viral o bacteriana.

Contenido

Definición

Los escalofríos se definen como una sensación de frío, a veces acompañada de temblores por todo el cuerpo, que normalmente aparecen cuando la persona tiene una fiebre muy alta ocasionada por alguna bacteria o virus. No obstante, es un síntoma que puede presentarse por otras causas como la exposición prolongada a un ambiente frío o, sencillamente, como reacción a una emoción.

Los escalofríos son el resultado del aumento de la actividad química dentro del cuerpo, y por ello en la mayoría de ocasiones vienen acompañados de una subida de la temperatura física. La persona puede experimentar, entre otros síntomas, palidez en el rostro y la denominada "piel de gallina", ocasionada por la constricción de los vasos sanguíneos.

Causas

Los escalofríos se dan principalmente por dos causas: exposición prolongada al frío y por infecciones bacterianas y virales.

Las personas pueden sufrir escalofríos tanto si tienen una elevada temperatura corporal como si sufren una baja temperatura física, como ocurre en los casos de hipotermia. Las infecciones respiratorias como la neumonía o la gripe y enfermedades graves y contagiosas como la meningitis ocasionan escalofríos en la mayoría de afectados.

Uno de los principales síntomas de la malaria, enfermedad causada por un parásito transmitido por la picadura de un mosquito, son los escalofríos. Algunas personas sufren escalofríos como consecuencia de reacciones alérgicas o por la abstinencia a las drogas y al alcohol.

Diagnóstico y progresión de la enfermedad

Para diagnosticar el motivo exacto que ocasiona los escalofríos es necesario visitar al médico con el fin de revisar el historial médico del paciente. Con la información obtenida a través de los antecedentes médicos o por las preguntas a la persona sobre sus hábitos de vida, el profesional podrá investigar las causas de los escalofríos.

Es importante saber si la sensación viene acompañada de temblores u otros síntomas como fiebre, así como analizar cuándo comenzaron los escalofríos, o si la persona ha estado expuesta algún elemento que pudiera haberle ocasionado una reacción alérgica. Con toda esta información el médico podrá encauzar su diagnóstico y hallar la razón y así actuar con el tratamiento adecuado. También pueden realizarse pruebas como análisis de sangre u orina o radiografías.

Complicaciones

La temperatura normal de las personas se encuentra en los 36 y 37 °C, en el caso de superarse esos datos se produce fiebre y si desciende se puede sufrir una hipotermia.

Para no descompensar el metabolismo y ocasionar trastornos graves, se han de tomar medidas para corregir la temperatura habitual del cuerpo. Si las personas padecen escalofríos constantemente, que además incluyen sudoración y fiebre, será necesario realizar diferentes pruebas médicas para aclarar las causas que provocan estos síntomas.

Posiblemente, si los escalofríos son persistentes, es porque el cuerpo padece algún trastorno que necesita de intervención médica. Las diferentes pruebas o análisis pueden determinar si la persona sufre alguna enfermedad grave, infecciones, hipotiroidismo o anemia, entre otras patologías.

¿Cuándo acudir al médico?

Es importante que la persona afectada por escalofríos asista de urgencia al médico si siente el cuello rígido o se encuentra confundido. Del mismo modo, si la sensación viene acompañada de dificultad para respirar, dolor en el abdomen o una tos muy fuerte también es necesario la visita rápida al doctor.

Si durante más de 24 horas la fiebre en los niños es superior a los 38.5°C y en los adultos a 39.5°C, se considera un síntoma grave que necesita atención médica inmediata.

Tratamiento y terapia

El tratamiento para paliar los escalofríos puede variar dependiendo de la causa que los haya ocasionado. Si la causa es una enfermedad de origen bacteriano se iniciará un tratamiento, siempre bajo supervisión médica, que incluya antibióticos relacionados con la enfermedad infecciosa. Si la persona tiene escalofríos y fiebre es recomendable tomar algún tipo de antitérmico, así como acondicionar la estancia en la que se permanece, esto es, intentar que se mantenga una temperatura adecuada y cómoda.

Por otro modo, en el caso de que los escalofríos estén ocasionados por un golpe de calor se pueden aplicar compresas o paños fríos en el cuerpo para refrescarlo. Por último, aquellos escalofríos consecuencia de enfermedades como la malaria o la fiebre amarilla, se deben llevar a cabo tratamientos específicos para ese tipo de patologías.

Es muy importante la ingesta de agua para compensar la pérdida de líquidos.

Pronóstico y perspectiva

Habitualmente, cuando una persona sufre escalofríos la sensación mejora con el tiempo, puesto que normalmente se producen por un cambio de temperatura brusco o por una reacción emocional como el miedo. Si los síntomas persisten y vienen acompañados de otros más graves como fiebre, tos o dolores musculares, es necesario visitar el médico con la mayor brevedad posible.

Prevención

Para evitar sufrir escalofríos, la persona deberá mantener una temperatura equilibrada en el espacio donde se encuentre, puesto que una de las principales causas de esta patología son los cambios bruscos de temperatura.

En invierno, es recomendable ir abrigado para evitar resfriados, ya que éstos conllevan en ocasiones a una fiebre elevada que ocasiona escalofríos. En verano sin embargo, se aconseja beber mucha agua y llevar ropa que traspire para no sufrir golpes de calor, causantes también de escalofríos.

¡Esto puede hacer usted mismo!

Cuando los escalofríos van acompañados de fiebre leve, una respuesta natural de las personas cuando ocurre algo anormal es su cuerpo, no será necesario visitar al médico y se podrán llevar a cabo diferentes tratamientos caseros como la toma de líquidos, reposo y descanso.

Tomar un baño con agua tibia puede facilitar la reducción de la temperatura, aunque es recomendable no ducharse con agua fría ya que los escalofríos podrían aumentar. Las personas afectadas pueden tomar medicamentos como paracetamol o ibuprofeno.

No es aconsejable taparse con mantas gruesas cuando se tiene fiebre alta y tampoco se deben encender climatizadores o ventiladores.