Entumecimiento

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El entumecimiento es un síntoma que genera una pérdida parcial o completa de sensibilidad en una zona del cuerpo como las manos, los dedos, los hombros, las piernas, etc., cuyas causas son múltiples y variadas, pues puede representar la progresión de una enfermedad o el resultado de un movimiento o presión corporal.

Contenido

Definición

Esta reducción patológica de la sensibilidad se conoce también como hipestesia o hipoestesia, y esta palabra la componen el prefijo griego hypó (bajo el nivel de) y aisthesis (sensación, percepción). Más allá de su etimología, el profesor Francisco López Timoneda la define de manera sucinta como la "sensibilidad disminuida a la estimulación sensorial".

Es necesario hacer hincapié en que el entumecimiento no es, por sí mismo, una enfermedad; se trata de una patología que puede ser síntoma de una enfermedad, o bien puede ser un efecto intrascendente producto de unos hábitos de postura inadecuados.

Causas

Según lo expuesto por la médica María Isabel Pescador, las causas del entumecimiento son múltiples y diversas; es provocada por accidentes cerebrovaculares como tumores; puede ser una consecuencia de enfermedades como la esclerosis múltiple, la epilepsia y la diabetes; el producto de una dieta alimenticia desbalanceada y escasa en vitamina B12; puede ocurrir luego de la picadura de un insecto, como por ejemplo los arácnidos; y también puede ser el síntoma de una infección por herpes zóster.

Se ha descubierto, cabe añadir, que el entumecimiento puede ser un efecto secundario de fármacos utilizados en el tratamiento de la quimioterapia y la radioterapia. La investigación realizada por los doctores Nelson Gómez Viera, Luis Alberto Salcedo Pérez y Rafael Peñarete Nader, titulada Reporte de 2 casos de mielopatía progresiva tardía posradiación, expone el caso de dos pacientes, ambos hombres mayores de 40 años sometidos al tratamiento de una enfermedad cancerígena, a quienes en uno y dos años después de las sesiones de radioterapia comenzaron a perder la sensibilidad y la fuerza muscular en el brazo y pie derecho.

No obstante, se debe aceptar que la mayoría de casos de entumecimiento se presentan de manera cotidiana y anecdótica, generalmente asociados a la presión permanente sobre una zona puntual en una determinada postura corporal. Esto se presenta como consecuencia de la obstrucción del flujo sanguíneo: al ocurrir esto, el nervio de la extremidad se lesiona y, por lo tanto, pierde la sensibilidad de manera temporal. Se trata de un incidente bastante usual: sucede a menudo cuando una persona se queda dormida y apoya su cabeza sobre un brazo, o cuando un pie carga con todo el peso de la pierna contraria durante un periodo prolongado de tiempo. Sin embargo, este trauma suele ser momentáneo.

Tal y como lo expresa María Isabel Pescador, aunque esta patología no reviste mayor gravedad, hay ocasiones en las que esta puede ser síntoma de un tumor -al ser provocada por la presión sostenida de los vasos sanguíneos sobre un nervio-. Estos tumores, añade Pescador, pueden localizarse en cualquier parte del cuerpo, pero ocurren con mayor frecuencia en la columna (afectando la médula espinal).

Diagnóstico y progresión de la enfermedad

Un estudio realizado por los investigadores Hannah R. Briemberg y Anthony A. Amato, titulado Approach to the patient with sensory loss, señala que, ante ese gran número de causas que pueden ocasionar el entumecimiento, es necesario realizar un examen físico juicioso y revisar escrupulosamente la historia clínica del paciente para diagnosticar la razón de su hipoestesia y para descartar, entre otras cosas, trastornos neurológicos o afectaciones graves del sistema nervioso central. De igual manera, para realizar el diagnóstico del entumecimiento (y encontrar la razón por la que se está presentando) es necesario registrar la reincidencia del mismo y si se presentó luego de una caída o un movimiento corporal anómalo.

Las complicaciones de la hipoestesia, por lo tanto, son específicas de cada caso en el que este síntoma actúa.

¿Cuándo acudir al médico?

Cuando el entumecimiento se prolonga durante un periodo de tiempo considerable (horas o días) es recomendable consultar a un médico inmediatamente. Asimismo, si llegan a suceder otro tipo de complicaciones como erupciones en la piel, pérdida del control de esfínteres, impedimento para moverse o desplazarse, dificultad para ver o hablar con normalidad, problemas para respirar con normalidad, extensión del entumecimiento a otras partes del cuerpo y entumecimiento en la zona facial.

Tratamiento y terapia

De la misma manera en que el diagnóstico del hipoestesia se determina según las condiciones en el que esta se está manifestando, en el tratamiento los pasos a seguir se definen por la causa del síntoma.

Cuando es temporal y se debe a una posición corporal inadecuada -como la mayoría de las veces- este desaparece momentáneamente. En ese caso, se recomienda adoptar unos hábitos de postura más saludables. Igualmente, según lo expresado el profesor Michael C. Levin, del Centro de Estudios en Salud de la Universidad de Tennessee, el entumecimiento de esta naturaleza puede ser ocasionado por el uso de un calzado inapropiado, por lo que se recomienda utilizar los zapatos adecuados para cada ocasión y comprobar su estado regularmente.

También hay casos en los que la estimulación eléctrica, por medio de ondas que transmiten a través de unos parches que se adhieren al cuerpo, intenta provocar y reactivar las respuestas sensoriales en las zonas entumecidas.

Cuando la hipoestesia se presenta por una escasez de vitamina B12, el tratamiento médico incluye una dieta alimenticia que suple estas sustancias orgánicas. Por otro lado, cuando el entumecimiento se da como un efecto de la diabetes, el equilibrio en el nivel de azúcar en el organismo es imprescindible.

Prevención

María Isabel Pescador recomienda, para evitar la hipoestesia asociada a los malos hábitos en la postura corporal, realizar actividad física periódicamente para así estimular la circulación sanguínea en las extremidades y evitar los efectos del sedentarismo en el sistema nervioso. Asimismo es importante proteger las zonas y extremidades entumecidas de golpes o cortaduras, pues en ese estado pueden ser más propensas a lesiones aunque por el momento no haya sensibilidad.

Para los demás casos en los que este síntoma se puede presentar de manera esporádica, es recomendable visitar a un profesional de la salud que reconozca la especificidad del caso y los pasos a seguir.

¡Esto puede hacer usted mismo!

En primer lugar es absolutamente necesario interiorizar la importancia de asumir unos buenos hábitos de postura corporal. Tener una dieta balanceada y realizar una rutina de ejercicios caseros diariamente puede ser determinante para evitar la hipoestesia.

El yoga, cabe mencionar, puede ser un gran aliado en este objetivo, pues ayuda a fortalecer los músculos y retorna la sensibilidad al estimular zonas corporales que usualmente permanecen inactivas.