EPOC

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Cuando se habla de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) se hace referencia a un proceso respiratorio obstructivo y ocasionalmente mortal, cuyas tasas de incidencia se creen infravaloradas.

Contenido

Definición

La EPOC es una patología crónica e insidiosa que enturbia seriamente la función respiratoria, sin acarrear peligro de transmisión alguno. Su base anatomopatológica es una disminución del lumen de las vías respiratorias medias y bajas que ocasiona déficit de ventilación pulmonar.

Causas

La causa prioritaria de la EPOC es el hábito tabáquico, responsable de una elevadísima proporción de casos. El tabaquismo pasivo no exime de la posibilidad de formar parte de la población de riesgo puesto que, si bien es infrecuente, en determinadas personas el déficit congénito de α-1-antitripsina constituye factor predisponente para el padecimiento de enfisema pulmonar.

Al margen del hábito de fumar, la EPOC sacude con virulencia a determinados sectores poblacionales cuya actividad laboral les hace susceptibles, como mineros de carbón, metalúrgicos, agricultores y operarios de fábricas que manipulan cereal y, en general, cualesquiera otras profesiones ejercidas en ambientes pulverulentos. Es precisamente en áreas industriales, sin repercusión del tabaco, donde la bronquitis crónica duplica su tasa en relación con el enfisema.

Independientemente de que los factores causales sean idénticos en ambos sexos, la EPOC tiene especial predilección por hombres de raza blanca, en los que a su vez se revela mayor letalidad.

Síntomas y curso de la enfermedad

La EPOC no obedece a un patrón sintomatológico exclusivo, pues se describen dos presentaciones clínicas principales, la bronquitis crónica y el enfisema, que frecuentemente coexisten en un mismo paciente.

La bronquitis crónica produce tos persistente y mucosa derivada de la inflamación del endotelio de revestimiento del árbol bronquial, cuyo engrosamiento estrecha su luz con la consiguiente merma del flujo aéreo. El enfisema provoca un progresivo deterioro del parénquima pulmonar que desencadena insuficiencia respiratoria.

La evolución de la EPOC conduce a fatiga crónica y disnea basal, agudizada ante cualquier leve esfuerzo. Las infecciones del árbol respiratorio constituyen una notable amenaza por el riesgo de muerte que conllevan al asentarse en un sistema sumamente debilitado. Como posibles efectos colaterales destacan arritmias, insuficiencia cardiaca derecha e incluso osteoporosis.

Diagnóstico

El procedimiento más fiable para diagnosticar EPOC es la espirometría, con la que se caracteriza la funcionalidad pulmonar. Las pruebas radiológicas como rayos X o tomografías axiales computarizadas pueden dar falsos negativos con EPOC consolidada, especialmente la radiografía torácica. Puede ser necesario, como prueba complementaria, practicar una gasometría arterial para evaluar concentraciones sanguíneas de oxígeno y dióxido de carbono. Dada la lentitud evolutiva de la EPOC, suele diagnosticarse en mayores de 40 años aunque los factores predisponentes hayan comenzado en infancia o juventud.

Tratamiento

Puede afirmarse categóricamente que la EPOC no es susceptible de una curación absoluta y que en muchos casos tan solo se logra detener su progresión. Entre los fármacos que revelan eficacia para paliar los síntomas de la EPOC administrados rutinariamente tenemos los broncodilatadores inhalados, básicamente beta-agonistas que incrementan la luz bronquial y estimulan la ventilación. La reducción inflamatoria de las mucosas exige el recurso a antiinflamatorios tanto esteroideos como no esteroideos, que se administrarán asimismo por vía nasal. Entre los AINS de más frecuente empleo destacan montelukast y roflimulast.

Tratamiento

Los pacientes que experimentan repuntes graves del cuadro clínico pueden llegar a demandar corticosteroides intravenosos, oxigenoterapia u otro refuerzo de la función respiratoria como sondaje intratraqueal. La cirugía queda relegada a situaciones críticas como pacientes enfisematosos en los que la extirpación de áreas pulmonares puede mejorar la funcionalidad de otras con menos lesión tisular.

Prevención

Alejarse del tabaco es el primer elemento disuasorio de padecer EPOC. Pero no el único, pues la contaminación ambiental en interiores como consecuencia de los combustibles se comporta como claro promotor.

La exposición laboral a productos químicos en forma de aerosoles o gases contribuye en determinados sectores de población a convivir con un severo riesgo de contraer EPOC. Y no debe olvidarse que personas que de niños sufrieron reiteradas infecciones respiratorias ven aumentada su propensión a padecerla.

Casi el 90% de la mortalidad asociada a EPOC corresponde a países de escaso desarrollo donde las estrategias preventivas movilizan escasos recursos y la educación sanitaria no es elevada.