Dolor de oído

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Si bien de manera general el dolor de oído moderado desaparece solo, sea cual sea la causa que provoca este dolor de oído las perspectivas para su curación en la mayoría de los casos son muy buenas. En cuanto al dolor de oído intenso provocado por los distintos tipos de infecciones que están detrás de su aparición, este quedará erradicado al cabo de pocos días de iniciar un sencillo tratamiento con antibióticos.

Contenido

Definición

Para tratar de comprender qué es en realidad un dolor de oído, hay que detallar las partes que conforman a grandes rasgos el aparato auditivo. En él, el oído medio se encuentra situado entre el oído interno y el tímpano. Se trata de una cavidad con un drenaje hacia las cavidades nasales muy estrecho y corto, conocida como trompa de Eustaquio.

Cuando a causa de un simple resfriado, de una infección bacteriana o de un edema se produce dolor de oído por la obstrucción de la trompa de Eustaquio, el drenaje normal del líquido que fluye desde el oído medio al exterior queda impedido, acumulándose indebidamente y provocando pérdida de la audición y también dolor de oído.

El dolor de oído puede ser de tipo constante, transitorio, sordo, agudo o urente y puede tener su origen en muy diversas razones médicas, no siempre relacionadas además con el oído en sí.

Causas

La causa más habitual de la otitis media aguda o crónica tiene su origen en el bloqueo del conducto que se encuentra entre el oído y la parte de atrás de la garganta, justo tras el tímpano a la altura del oído medio. Esta es una cavidad pequeña que en circunstancias normales se encuentra llena de aire. Este aire llega hasta el oído medio por la trompa de Eustaquio y se encarga de nivelar la presión entre los oídos medio y externo.

La trompa de Eustaquio permite asimismo que el líquido fluya a través del oído medio. Si la trompa se obstruye, el aire y el líquido no pueden fluir libremente, aumentando la presión y produciéndose el molesto dolor de oído. Cuando el líquido que se aloja detrás del tímpano se infecta con algún tipo de virus o de bacterias, se produce una infección del oído medio que puede cursar con inflamación, dolor y fiebre (se trata del llamado oído de nadador).

Otras causas para el dolor de oído han de ser buscadas en las distintas infecciones de la garganta, de la nariz o de los senos paranasales, en una infección de la cavidad oral, en trastornos de la articulación de la mandíbula o ATM, en el llamado barotrauma agudo causado por un cambio rápido en la altitud, en una neuralgia o en una simple obstrucción del oído externo ocasionada por la cera o por algún objeto extraño.

En los niños pequeños el dolor de oído puede significar simplemente un aumento de la sensibilidad en la zona, no siempre debida a una infección. Así, la acumulación de agua, jabón o champú en el momento del baño o una simple irritación de los canales auditivos producida por el uso de bastoncillos de algodón pueden estar detrás de las causas del dolor de oído en niños.

Síntomas y curso de la enfermedad

En cuanto a los síntomas del dolor de oído, por lo general se describen como una aguda sensación de presión en el oído que cursa con dolor entre leve y moderado. Esta sensación generalmente no es repentina sino que va en aumento de manera gradual y puede llegar a ser verdaderamente intensa. Pero existen otros síntomas que no se pueden desoír como son la sordera parcial o drenaje inusual del oído, indicio por lo general de una inflamación en el conducto auditivo externo o incluso de rotura del tímpano. Especial atención hay que dar al caso del dolor de oído en los niños pequeños, pues a veces solamente un poco de fiebre o no sentirse bien podrían alertar de la presencia de una infección en el oído.

Diagnóstico

Por fortuna, el diagnóstico para el dolor de oído es por lo general sencillo, lográndose que desaparezca por completo el dolor en seguida que se trate el problema que lo provocó. Si el dolor de oído se debe por ejemplo a una obstrucción en las trompas de Eustaquio, la aplicación de un descongestionante será suficiente para desbloquearlas. Asimismo, tanto el acetaminofén como el ibuprofeno ayudarán a disminuir la sensación de dolor hasta que desaparezca la condición que produjo el dolor de oído.

En el momento en que el dolor de oído empieza a ser intenso, consultar con un profesional de la salud es la mejor idea. El médico procederá al examen de nariz, oídos y garganta utilizando normalmente un otoscopio, instrumento que le permite observar el interior del oído y comprobar si existe enrojecimiento y acumulación indebida de líquido en el tímpano. Soplar a través del otoscopio o frotar los dedos alrededor del exterior del oído es una manera de examinar con fiabilidad la audición y comprobar de paso que el tímpano presenta un movimiento regular.

Tratamiento

El tratamiento para el dolor de oído es, como su diagnóstico, poco complicado. Como medidas generales que se suelen recomendar para tomar en casa están el mantenimiento de un ambiente en condiciones óptimas de humedad, tratar de reposar el oído afectado sobre alguna almohadilla térmica de las que se encuentran en el mercado, la aplicación de compresas tibias a la zona y el uso de analgésicos antiinflamatorios como el paracetamol y el ibuprofeno para ayudar con el alivio del dolor de oído.

Para el dolor de oído provocado por el descenso o ascenso rápido desde o hacia elevadas alturas o condiciones de presión, la mejor manera de tratar este dolor de oído es siempre tragar saliva, masticar chicle o, para el caso de los bebés, provocar que succionen un biberón o similar.

Para otros métodos de tratamiento para el dolor de oído se recomienda siempre la consulta a un profesional que aconseje si conviene desbloquear las trompas de Eustaquio por medio del uso de antihistamínicos, descongestionantes o gotas que ayuden a aminorar las secreciones nasales y a provocar la contracción de las membranas implicadas. Lógicamente, la aplicación de estos medicamentos solamente está aconsejada durante unos pocos días, al cabo de los cuales y siempre que los síntomas del dolor de oído persistan se debe consultar de nuevo al especialista, quien realizará un estudio que valore otras causas crónicas o persistentes de este proceso. Si se comprueba que en efecto existe una infección de oído, el médico recetará antibióticos a dosificar durante un máximo de dos semanas.

Prevención

De todos modos, la prevención del dolor de oído en los niños así como por parte de las personas en que esta molestia haya sido recurrente es siempre lo más aconsejable. Por ello, ante todo se debe tener presente que los niños son más tendentes a padecer un dolor de oído cuando han sido prematuros, han sufrido con anterioridad estas molestias antes de haber cumplido el primer año de vida, acuden a la guardería, se encuentran expuestos al humo del tabaco o cuentan con antecedentes familiares.

La leche materna ayudará en gran parte a disminuir las probabilidades de sufrir infecciones y dolor de oído gracias a sus anticuerpos, verdaderos agentes bloqueadores de cualquier tipo de infección. Si se alimenta con biberón, se puede evitar que el líquido se introduzca en los conductos auditivos si se evita que succione mientras está tumbado y se lo mantiene en una postura semierguida.