Dolor de garganta

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El dolor de garganta tiene diferentes grados. Puede suponer una molestia causada por un resfriado común, que desaparece en unos pocos días, o bien, puede ser el síntoma de otra enfermedad, como la mononucleosis o el tumor.

Contenido

Definición

El dolor de garganta, en términos generales, es una inflamación de la faringe, de ahí que también reciba el nombre de faringitis. En ocasiones, el dolor de garganta se utiliza como sinónimo del término amigdalitis, pero, en este caso, se refiere a una inflamación de las amígdalas y no de la faringe. Pero como suele afectar a la zona de la garganta, produce el dolor de garganta. Asimismo, dentro del concepto de faringitis, se suele distinguir entre la faringitis crónica, que es un dolor de garganta que se prolonga en el tiempo, y la faringitis aguda, que es una inflamación severa de la faringe y que causa un fuerte dolor de garganta.

Causas

El dolor de garganta puede estar provocado por diferentes causas. Una de las más comunes es la infección originada por una bacteria o virus. En el caso de las infecciones por bacterias, la más habitual es la que provoca el estreptococos del grupo A. Cuando se trata de una infección viral, puede deberse a varias razones que van, desde un simple resfriado, hasta otro tipo de enfermedades como la mononucleosis o el tumor. Sin embargo, el dolor de garganta también puede aparecer debido a otros motivos como las alergias, el tabaco o incluso la ingesta de bebidas muy frías o muy calientes.

diagnóstico y curso de la enfermedad

Para establecer un diagnóstico sobre el dolor de garganta, el médico preguntará al paciente si, además del dolor de garganta, ha tenido alguna otra molestia, como dolor de cabeza, de estómago o fiebre. Una vez realizadas estas preguntas, pasará a reconocer al paciente, para ello mirará la garganta para ver si está inflamada e incluso examinará los oídos. Asimismo, palpará el cuello para descartar una inflamación de las glándulas o ganglios linfáticos. Además de este examen, el médico puede determinar que es necesario obtener una muestra de la zona irritada. Una vez analizada la muestra, el médico puede especificar la causa exacta del dolor de garganta y así llevar a cabo un tratamiento adecuado.

Tratamiento

La evolución del dolor de garganta va a depende del tratamiento que se siga y de la propia enfermedad en sí. No es lo mismo que sea un dolor de garganta debido a un simple resfriado o una alergia a si la causa es de tipo bacteriano. En el caso de la faringitis crónica es muy habitual que se acompañe de tos irritativa. Cuando se trata de una faringitis aguda o provocada por un virus o bacteria, suele incluir fiebre y dolor de cabeza. En cualquier caso, un dolor de garganta que no se trate, puede tener complicaciones. Por ejemplo, puede hacer empeorar la infección o incluso extenderla a otras partes del cuerpo. Entre las complicaciones del dolor de garganta se encuentran los abscesos o acumulación de pus y las obstrucciones de las vías respiratorias.

Por ello, seguir un correcto tratamiento minimiza las complicaciones del dolor de garganta. En el caso de que la infección la haya causado un virus, no es necesario seguir un tratamiento médico y la persona mejora de su dolor de garganta en una semana. Sin embargo, aunque no se lleve a cabo un tratamiento, sí es posible aliviar el malestar del dolor de garganta con fármacos, como el ibuprofeno, o remedios caseros, como beber mucho líquido o tomar infusiones de plantas medicinales, como la salvia. En el caso de que origen del dolor de garganta sea una bacteria, el tratamiento cambia y, en este caso, requiere antibióticos oral o inyectado.

Prevención

La prevención del dolor de garganta va a depender de la causa que lo provoque. En el caso de las infecciones por bacterias o virus, como son contagiosas, es necesario llevar a cabo una buena higiene debido a que las infecciones se propagan por el aire o por contacto físico. Por ello, la mejor prevención del dolor de garganta consiste en lavarse bien las manos varias veces al día, no compartir utensilios de comida y evitar y airear la casa, entre otros. En cualquier caso, siempre es aconsejable llevar una vida sana que incluya una alimentación equilibrada y ejercicio físico. Estas medidas ayudan a fortalecer el sistema inmunitario que previene y protege el cuerpo de bacterias y virus.

Asimismo es necesario recordar que existen unos factores de riesgo a padecer dolor de garganta y que van a depender de la edad y el historial médico de cada persona. A modo de ejemplo, se puede destacar que los niños y los jóvenes son más propensos a los dolores de garganta al igual que las personas que padecen de alergias o tienen baja inmunidad debido a otras enfermedades como la diabetes o el VIH.