Dolor de cabeza (cefalea)

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El 'dolor de cabeza -también conocido como cefalea- es un trastorno frecuente del sistema nervioso.

Contenido

Definición

Generalmente, implica dolor continuo o intermitente en una o varias partes de la cabeza o cuello; aunque también puede tratarse de una simple y persistente molestia. Se produce mayormente como consecuencia de afecciones en los músculos, vasos sanguíneos o nervios que revisten la cabeza, ciertas patologías dentarias o por la inflamación de los senos paranasales.

Si bien algunas cefaleas suelen ser bastante dolorosas, el dolor de cabeza no es un indicador de enfermedad grave. En muchas ocasiones, puede resolverse exitosamente con técnicas de relajación, cambio de hábitos o la oportuna administración de un analgésico. Existen varios tipos de dolor de cabeza; los más comunes son la migraña y la cefalea tensional.

Causas

El dolor de cabeza o cefalea puede provenir de diferentes causas. Entre ellas, las más usuales están relacionadas con factores hereditarios, la edad -son muy comunes en la infancia- el estrés y los malos hábitos de sueño o alimenticios. También puede darse por el uso excesivo de los ordenadores o muchas horas de televisión, cambios hormonales, deshidratación, el consumo de alcohol o de ciertos medicamentos, golpes en la cabeza, la aspiración de humo o la percepción de algunos olores, entre otros muchos motivos.

En el caso de la migraña, un dolor de cabeza de tipo pulsátil en solo un sector de la misma, suele relacionárselo con la historia familiar, las malas posturas, el estrés, la menstruación y la utilización de anticonceptivos. En cuanto a la cefalea tensional, ya de tipo generalizada y de menor duración, la causa más común es la contractura muscular.

Diagnóstico y curso de la enfermedad

Todo dolor de cabeza persistente requiere de la consulta al médico, quien llegará a un correcto diagnóstico del tipo de dolor de cabeza o cefalea mediante un cuidadoso seguimiento del paciente. El profesional indagará sobre la localización del dolor de cabeza, sus características -intermitente o continuo-, el o los momentos de su aparición y si el paciente ha notado factores que alivien o agraven el dolor. También tendrá en cuenta los antecedentes familiares y cada uno de los síntomas que se hubieran presentado: fiebre, vómitos, convulsiones, disfunciones visuales tales como la visión de manchas o luces, hipertensión y signos de meningitis o de sinusitis.

El médico podría llegar a ordenar estudios de fondo de ojo y exploraciones neurológicas o arteriales, además de hemogramas completos. En algunos casos, podría solicitar radiografías craneales y de columna, tomografías computadas o resonancias magnéticas para detectar o descartar posibles hematomas subdurales, accidentes cerebrovasculares o la presencia de tumores cerebrales.

Tratamiento

Una vez diagnosticada la clase de dolor de cabeza y su causa, el médico procederá a la definición del tratamiento a seguir; por supuesto, personalizado para cada paciente.

De acuerdo al tipo de cefalea, los tratamientos pueden abarcar desde sencillas indicaciones que impliquen el cambio de ciertos malos hábitos propios del estilo de vida del paciente -alimentarios o de descanso, por ejemplo- hasta la administración controlada de analgésicos como el paracetamol y antiinflamatorios tales como el ibuprofeno, la aspirina y el naproxeno. También suelen recetarse betabloqueantes, antieméticos y medicamentos antidepresivos. Siempre debe preguntarse al médico cuáles son -si los hubiera- los efectos secundarios de cada medicamento; algunos, como la aspirina, están contraindicados para determinados pacientes.

En casos extremos puede llegar a requerirse la internación del paciente, pues la cefalea podría ser tan solo un síntoma de otra patología de base que el médico sabrá diagnosticar. Un fuerte y continuo dolor de cabeza podría estar indicando meningitis, un aneurisma, el inicio de una hemorragia subaracnoidea u otras graves enfermedades. No está de más recordar que siempre debe evitarse la automedicación; mucho más en el caso de dolores de cabeza agudos o de intensidad creciente con el transcurso de los días.

Prevención

En cuanto a la prevención de las cefaleas, es recomendable mantener bajos niveles de consumo de tabaco y alcohol, realizar una adecuada vida al aire libre y beber agua en abundancia para evitar la deshidratación. También muy positivo darse un tiempo para la realización de alguna clase de ejercicio físico -natación, caminatas, ciclismo u otros- de modo que se produzca la descarga de energía necesaria para el alivio natural del estrés generador del dolor de cabeza.Debe recordarse que el seguimiento ordenado de una dieta saludable disminuirá considerablemente las posibilidades de sufrir este tipo de dolencia.

Además, puede considerarse la utilización de mobiliario ergonómico -sillas que favorezcan una correcta postura corporal, por ejemplo- y evitar el abuso de la computadora o las consolas de videojuegos. Téngase en cuenta que demasiadas horas de lectura pueden desencadenar dolores de cabeza; dosificar convenientemente los horarios de estudio es una buena medida a implementar. El aprendizaje de métodos de relajación y la aplicación regular de este tipo de técnicas es también una excelente alternativa para la prevención del dolor de cabeza o cefalea.