Dolor

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Nuestro cuerpo está enviándonos señales constantemente que nos indican su estado en cada momento concreto, y a veces esas señales son en forma de dolor, que incluso puede llegar a convertirse en algo crónico. Desde el primer momento que notemos que algo no funciona como debería en nuestro cuerpo tenemos que comenzar a pensar en ponerle una solución adecuada, todo esto para evitar que el problema se vaya agrandando cada vez más.

Contenido

Definición

El ritmo de vida actual en los países occidentales ha conllevado un gran avance en todos los sentidos, pero también ha traído una subida de los niveles de estrés en la mayor parte de la población. Actualmente se sabe que el estrés es no sólo una emoción que nos impide llevar una vida tranquila, sino que también es conocido como uno de los primeros síntomas que aparecen antes de cualquier enfermedad.

Otro de los síntomas que pueden ponernos alerta es lo que conocemos como dolor. El dolor es esa sensación desencadenada por el sistema nervioso que nos avisa de que algo no está funcionando como debería en nuestro organismo. En su nivel más leve nos advierte de alguna anomalía, y simplemente puede desaparecer con la toma de un medicamento genérico. En su nivel más grave nos impide vivir de la misma forma en que lo hacemos cuando el dolor no está presente.

Causas

Al existir varios tipos de dolor, existen también diferentes causas que pueden originarlo.

El dolor agudo es aquel que aparece tras una lesión tisular, como consecuencia de una enfermedad o por la inflamación. En todos los casos se inicia de forma abrupta, y puede estar ligado a cierta angustia emocional. Las causas de este dolor generalmente son fáciles de diagnosticar y cuentan con un tratamiento, también suele estar limitado a un espacio de tiempo y gravedad específicos.

El dolor crónico en medicina es considerado como una enfermedad en sí misma. Generalmente está presente durante mucho más tiempo que el dolor agudo y suele ser inmune a los tratamientos médicos.

Diagnóstico y progresión de la enfermedad

No hay manera de cuantificar de forma numérica el dolor. No existe ninguna prueba que nos mida de forma exacta la cantidad de dolor que estamos experimentando, y tampoco existe ninguna herramienta médica que consiga identificar el lugar exacto donde se está produciendo ese dolor. Por todas estas razones los profesionales de la medicina deben establecer su diagnóstico mediante las descripciones que les vaya haciendo el paciente de lo que ocurre dentro de su cuerpo.

En estas descripciones, el paciente debe comunicar cual es el tipo, duración y ubicación de dicho dolor, además de definirlo como dolor sordo o agudo, intermitente o constante. Todo este relato forma parte de lo que se conoce como historia del dolor, y es la primera prueba que guía al médico para conseguir entender lo que le ocurre a su paciente.

En los últimos años han surgido una serie de tecnologías que pueden ayudar a los profesionales de la medicina a encontrar de forma más precisa la causa del dolor:

  • Los procedimientos electro-diagnósticos que engloban la electromiografía (EMG), estudios de conducción nerviosa y los estudios de potenciales evocados.
  • Imágenes por resonancia magnética (IRM).
  • Examen neurológico.
  • Radiografías.

Complicaciones

El dolor puede tener consecuencias graves a largo plazo, especialmente si la persona que lo padece no acude a un centro médico en los primeros momentos de aparición de los síntomas el problema se irá agravando cada día. Y quizás, cuando decida ir a urgencias puede que lo que en un principio se podría haber resuelto de forma liviana con la toma de un anti-inflamatorio ahora sea necesario una intervención más invasiva como una cirugía, etc.

A menudo este rechazo de la visita al médico es debido a su temor ante los tratamientos que puedan necesitar, que los pacientes se los imaginan como excesivamente dolorosos. Otras personas sin embargo no se personan en la consulta porque han optado por la vía de la auto-medicación.

Se ha comprobado con frecuencia como esta práctica puede incluso ocasionar más problemas para la salud del paciente, como por ejemplo efectos secundarios derivados de la ingesta de estos medicamentos.

Todos estos problemas pueden ser paliados levemente gracias a la interacción con el entorno más cercano del paciente. Esta ayuda puede consistir en la realización de tareas cotidianas para que el paciente centre todos sus esfuerzos en la recuperación.

¿Cuándo acudir al médico?

No hay un consenso unánime en cuanto qué momento es el adecuado para acudir a un profesional de la medicina, pero si que existen algunas indicaciones generales que nos pueden ayudar a decidirnos:

1. Cuando el dolor se ha vuelto crónico y no existe ningún hecho que explique de forma coherente su aparición.

2. Cuando el dolor es muy intenso y va asociado a alguna otra sintomatología grave como puede ser parálisis de algún miembro o de algún músculo, alteraciones en alguno de los sentidos como la vista, o si ha sido producido como consecuencia de un traumatismo en la cabeza.

3. Aunque estas sean unas consideraciones válidas para la mayoría de los casos el criterio del paciente siempre es el que debe prevalecer por encima de todo.


Tratamiento y terapia

Dependiendo del tipo de dolor que presente el paciente se le aplicarán distintos tipos de tratamientos, aunque siempre en la medida de lo posible se le intentará ayudar tanto en el plano físico como en el psicológico.

En el caso de que el dolor sea agudo, el tratamiento normalmente irá enfocado hacia la eliminación de las causas, y en el dolor crónico irá encaminado hacia el dolor en sí mismo, intentando disminuir el plazo de tiempo que el dolor está presente en el paciente.

En medicina se utilizan diferentes técnicas para el tratamiento del dolor. Una de ellas son las técnicas de relajación, entre las que destacan algunas como el entrenamiento autógeno que consiste en una auto-sugestión del individuo mediante la cual se pretende que el paciente entre en un estado intermedio entre la tensión y la relajación con el que conseguir tomar el control de su cuerpo. Otra técnica similar es la relajación progresiva de los músculos o partes del cuerpo afectados por el dolor.

Según los períodos de dolor se vayan espaciando en el tiempo, la ingesta de analgésicos se va reduciendo al mismo ritmo, mientras el paciente va integrando actividades físicas en su vida de manera progresiva.

En el caso de que la aparición del dolor sea debido a enfermedades psicológicas como la depresión se debe considerar el tratamiento de esta como algo prioritario.

Pronóstico y perspectiva

Existen muchos factores que pueden influir en el éxito o el fracaso de un tratamiento contra el dolor. Tener una familia que pueda proveer de ayuda, un círculo social amplio y con relaciones sanas pueden ser claves en la correcta recuperación del paciente.

Otros factores positivos pueden ser un estilo de vida saludable y activo, una mentalidad resistente contra la adversidad o una buena posición económica.

Entre los factores negativos podemos encontrar algunos tales como no contar con la ayuda de terceras personas y tener que sobrellevar solos la recuperación, el abuso de drogas o la presencia de la depresión.

Prevención

Aunque la aparición del dolor en la vida de una persona es prácticamente inevitable, si que hay ciertas acciones o hábitos que podemos integrar en nuestra vida que pueden funcionar como medidas de prevención:

  • Practicar ejercicio de forma regular, y es que contar con una buena condición física conseguiremos mejorar nuestra salud en general y tendremos mayor capacidad de respuesta ante los síntomas del dolor.
  • Llevar dieta equilibrada basada en cereales, frutas, verduras y legumbres, nos ayudará de igual manera a mantenernos sanos y fuertes.

¡Esto puede hacer usted mismo!

Aunque lo más adecuado es ponerse en manos de profesionales cuando hablamos de tratar el dolor, hay ciertos procedimientos no farmacológicos que puede realizar el paciente por sí mismo.

Hay que tener en cuenta que estos tratamientos pueden no tener ningún efecto en algunas personas, y es que un tratamiento contra el dolor siempre debe ser individuado. Entre estas terapias podemos encontrar la fisioterapia o los masajes, siempre es preferible que los realice una persona que esté cualificada para ello, ya que si no es así se puede conseguir incluso el efecto contrario al que buscamos que es la relajación y la reducción del dolor.

Otros de estos tratamientos alternativos son la acupuntura o la acupresión, que a pesar de ser consideradas como placebos por la comunidad médica es muy popular entre los pacientes con dolor, aunque se cree que este éxito se debe más al efecto psicológico que al propio tratamiento en sí.