Disnea

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La disnea es una enfermedad respiratoria que obedece a diversas causas. Aunque este problema de salud puede alcanzar ciertos niveles de gravedad, por lo general no existe riesgo de vida asociado a él. Es muy importante detectar el origen de la afección a fin de aplicar el tratamiento más adecuado a cada caso de disnea.

Contenido

Definición

La disnea en una dolencia respiratoria que se manifiesta a través de una dificultad para respirar percibida como falta de aire en los pulmones. Puede provocar náuseas, mareos, palidez y una reducción en los valores de oxígeno, además de generar gran ansiedad en el paciente que la padece.

Normalmente se presenta con posterioridad a la realización de algún esfuerzo físico, aunque puede aparecer también durante el estado de reposo. Los fumadores y los pacientes con enfermedades pulmonares y cardiovasculares son los más proclives a sufrirla. La intensidad de la enfermedad es variable de una persona a otra. También es cambiante la frecuencia con que se repiten los incidentes de disnea.

Causas

La disnea responde a una diversidad de causas, aunque es provocada en la mayoría de los casos por enfermedades cardiovasculares y pulmonares. Estas dolencias afectan los procesos de transporte de oxígeno a las células y la eliminación de dióxido de carbono, comprometiendo la respiración del paciente. Entre los principales problemas pulmonares que provocan disnea podemos citar asma, bronquitis y pulmonía. También son causantes de esta afección el edema pulmonar, la tuberculosis y el enfisema. Las enfermedades cardiovasculares que la originan son las arritmias e insuficiencias cardíacas y la pericarditis, entre las más frecuentes. Existen, asimismo, otros factores desencadenantes, tales como anemia, obesidad, sedentarismo y embarazo.

La insuficiencia renal aguda y ciertas alteraciones neuromusculares se cuentan también entre las causas probables de esta dolencia. Algunos padecimientos psicológicos como los ataques de pánico y el trastorno de ansiedad generalizada son igualmente señalados como origen de la disnea.

Síntomas y curso de la enfermedad

Cuando los síntomas de la disnea se presentan durante el horario nocturno se recomienda dormir en una posición que asegure la elevación de la parte superior del cuerpo. El uso de varias almohadas o almohadones es un recurso muy útil para prevenir los episodios nocturnos de disnea. Cuando la afección se deriva de cuadros psicológicos como los distintos trastornos de ansiedad y pánico, el paciente deberá someterse a una terapia específica, que en algunos casos incluirá fármacos, a fin de resolver los estados emocionales que provocan disnea.

Diagnóstico

La disnea se diagnostica, en primer lugar, mediante un exhaustivo cuestionario al paciente con el objetivo de conocer los síntomas experimentados, su historia clínica y sus hábitos de vida. Luego se realiza una evaluación física con especial atención de los pulmones y el corazón. Para detectar la disnea en muchas ocasiones se realizan análisis de sangre, radiografías de tórax y pruebas destinadas a valorar la capacidad de la función pulmonar, tales como la espirometría.

A partir de los resultados obtenidos puede ser necesario desarrollar algunos estudios complementarios que ayudarán a detectar con precisión su existencia. En general, la evolución de la enfermedad es buena si se aplica el tratamiento médico adecuado, aunque en ciertos casos pueden presentarse complicaciones. Insuficiencias cardíacas y respiratorias, así como neumotórax son condiciones agravadas de la disnea.

Tratamiento

El tratamiento de la disnea dependerá del origen de este problema de salud. La disnea es atacada, en primer lugar, administrando oxígeno con el objetivo de aliviar la sensación de falta de aire. Recurrir a la fisioterapia es una medida muy eficaz cuando la disnea ocurre debido a trastornos neuromusculares.

Los antiinflamatorios y broncodilatadores son los medicamentos indicados en los casos de disnea producida por asma bronquial, mientras que los antibióticos resultan de gran ayuda para tratar la disnea provocada por neumonía, bronquitis bacteriana y abscesos pulmonares. Los opiáceos de liberación inmediata son utilizados para disminuir los síntomas de disnea derivada de cáncer.

Para combatir esta enfermedad es importante abandonar el hábito del tabaquismo y evitar los ambientes con demasiada concentración de personas, así como aquellos espacios poco ventilados o saturados de humo.

Prevención

La disnea puede prevenirse de múltiples maneras, anulando sus factores desencadenantes y desarrollando hábitos de vida saludables. Algunas de las medidas más simples en la prevención de la disnea son: mantener un peso corporal apropiado, consumir alimentos de bajo contenido en sal, beber abundante agua y realizar ejercicio físico moderado. Dejar de fumar y evitar permanecer en ambientes viciados de humo o con escasa ventilación son también importantes consejos para impedir la aparición de disnea.

Los episodios de disnea resultantes de enfermedades cardiovasculares y pulmonares se previenen gracias a los tratamientos y las pautas de salud indicados para estas dolencias en particular. Diversas técnicas de respiración y relajación son excelentes aliados para aliviar los desórdenes emocionales que provocan disnea. Además, el buen descanso mental y físico ayuda a evitar el estrés y los estados de ansiedad capaces de generar disnea.