Diabetes mellitus

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La Diabetes mellitus es una enfermedad relacionada con el modo en que nuestro cuerpo procesa el azúcar. Sin el tratamiento adecuado puede provocar daños en múltiples tejidos y dura toda la vida. Sólo puede ser diagnosticada por un médico.

Contenido

Definición

La Diabetes mellitus es un conjunto de trastornos asociados a fallos en el metabolismo de hidratos de carbono, lípidos y proteínas que provocan una alteración excesiva del nivel de glucosa en sangre y orina causando graves lesiones en tejidos y extremidades del cuerpo. Se considera que existe un exceso de azúcar en sangre cuando en ayunas se superan los 100 mg/dl. Existen dos tipos principales de Diabetes mellitus: de tipo 1 y de tipo 2. También se conocen otros casos como el que aparece durante el embarazo, que se considera ocasional, y otros menos comunes.

Causas

La Diabetes mellitus puede estar provocada por la baja producción de la hormona insulina o por el mal uso que el organismo hace de ella. El cuerpo necesita glucosa para funcionar. Las células se encargan de transformar la glucosa que reciben en energía útil gracias a la acción de la hormona insulina. La Diabetes mellitus tipo 1 se debe a que el páncreas no segrega esta hormona de forma suficiente y la Diabetes mellitus tipo 2 se da cuando las células no saben aprovechar eficientemente la glucosa. Ambos casos impiden que el azúcar pueda ser absorbido provocando un exceso en sangre. Esto conlleva un efecto tóxico que daña a órganos y tejidos.

síntomas y curso de la enfermedad

Los síntomas agudos de la Diabetes mellitus son un exceso del número de veces que se necesita orinar y micciones muy prolongadas (poliuria). Un aumento anormal de las ganas de comer, una pérdida de peso no justificada y mucha sed. El aliento y la orina adquieren un fuerte olor a acetona. Las complicaciones agudas son causa de un control inadecuado de la Diabetes mellitus.

La hiperglucemia sostenida o crónica es un estado permanente de valores altos en sangre. No ha habido un aumento brusco por lo que pasa más desapercibida hasta que los daños en los tejidos se manifiestan externamente, provocando a la larga enfermedades vasculares y neurológicas.

Diagnóstico

El estado de hiperglucemia es indoloro por lo que sus primeras fases pueden pasar desapercibidas dificultando el diagnóstico de la Diabetes mellitus. La hiperglucemia puede aparecer de dos modos: De forma aguda o brusca, cuando en pocos días se llega a valores de glucosa en sangre muy elevados. Esto causa los mencionados malestares físicos que muchas veces son la primera señal de la existencia de Diabetes mellitus.

Cuando por el contrario no ha habido un cambio brusco en la cantidad de glucosa en sangre, la Diabetes mellitus sólo se manifiesta una vez se exteriorizan los daños orgánicos. Ante ausencia de síntomas se debe hacer un análisis de sangre u orina que detecte concentraciones anormales de azúcar. Cuando las cantidades no superan niveles alarmantes puede llevarse a cabo un test de tolerancia oral a la glucosa, donde queda de manifiesto cómo el organismo metaboliza la glucosa.

Tratamiento

El tratamiento adecuado de la Diabetes mellitus permite ajustar los niveles de glucosa a un rango más cercano a la normalidad. De este modo se podrá llevar un estilo de vida tranquilo y prevenir las consecuencias extremas. Cuando el diabético produce escasa insulina esta se inyecta externamente imitando la secreción natural.

También es necesario controlar la dieta,comer menos cantidad más veces al día para no exceder la cantidad de glucosa que el cuerpo es capaz de procesar y combinar los alimentos de la forma adecuada. Cuando existe sobrepeso la base del tratamiento es la dieta, el ejercicio y la pérdida de volumen. La insulina también puede ingerirse vía oral para aquellos que tengan problemas con las inyecciones.

Prevención

Los factores de la Diabetes mellitus tipo 1 son genéticos y por el momento no se pueden evitar. Sin embargo, algunas de las causas que favorecen la manifestación y consecuencias del tipo 2 (el más común, causado por el sobrepeso y una vida sedentaria) pueden prevenirse gracias a un esfuerzo diario personal. Mantener un peso adecuado, llevar una vida activa, controlar las comidas, no abusar del tabaco o llevar a cabo los test oportunos para su diagnóstico son esenciales para llevar una vida sana y libre de riesgos.