Derrame pleural

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Al igual que nuestra piel forma una barrera protectora entre nuestros órganos internos y el mundo exterior, una membrana especial llamada pleura protege los pulmones. Esta membrana comprende el tejido que recubre el interior de la pared torácica y el tejido que rodea a los pulmones. Su función es proteger los pulmones de la pared torácica y permitirles deslizarse fácilmente uno contra otro.

Contenido

Definición

La inflamación altera la superficie normalmente lisa de la pleura, que se vuelve áspera e irritada y puede causar derrame pleural o pleuresía, que se ocasiona cuando hay una acumulación de líquido alrededor de los pulmones. En el caso de que inflamación no vaya acompañada de acumulación de líquido, se denomina pleuresía seca o pleuritis.

Causas

Algunas enfermedades respiratorias suelen causar pleuresía. La neumonía, la tuberculosis, ciertas infecciones virales u otras infecciones pulmonares pueden producir la inflamación de la membrana pleural, que causa el derrame pleural.

Los factores ambientales como puede ser la exposición al polvo de asbesto también pueden originar una pleuresía. El cáncer que se ha diseminado desde otra parte del cuerpo o ciertas enfermedades autoinmunes como el lupus también puede causar inflamación del revestimiento de los pulmones. A veces, aunque escasamente, ciertos medicamentos pueden causar la inflamación de la pleura.

Síntomas y curso de la enfermedad

El síntoma principal de la pleuresía es el dolor en el pecho. Una persona con derrame pleural puede sentir dolor durante la fase de respiración en el que extrae aire o al respirar profundamente, así como con los movimientos producidos al toser o estornudar. Cuando la infección pulmonar va acompañada de dificultad para respirar, como por por ejemplo los casos de tuberculosis o neumonía, además de la dificultad respiratoria se produce fiebre, como síntomas más comunes.

Diagnóstico

Los médicos utilizan un examen físico combinado con pruebas analíticas para detectar la pleuresía. La presencia de ruido respiratorio anormal es a menudo la indicación clave para diagnosticar el derrame pleural. Entre los ruidos anormales considerados, nos encontramos con los estertores, sibilancias, y sonidos burbujeantes, que pueden indicar una acumulación de líquido alrededor de los pulmones.

En la auscultación, los médicos en general, buscan un sonido característico de la pleuresía: la " fricción pleural " que evoca tanto un crujido y susurro producido por la fricción de las dos membranas pleurales que se deslizan una sobre otra durante la inspiración.

Los análisis de sangre, las imágenes del tórax, mediante rayos X o pruebas de ultrasonido y el análisis de líquido que se encuentra alrededor de los pulmones, también determinan el diagnostico del derrame pleural.

Tratamiento

Si la pleuresía es la causa de la infección, el tratamiento tendrá como objetivo luchar contra esta infección. Los antibióticos ayudan a combatir las infecciones bacterianas (por ejemplo, neumonía), pero no son efectivos contra las infecciones virales.

El dolor causado por la respiración se trata con medicamentos anti-inflamatorios. El dolor más severo puede requerir analgésicos más potentes. Los corticosteroides son a veces útiles en el tratamiento de algunas enfermedades inflamatorias de pleura.

El tratamiento depende de los derrames de la enfermedad pleural o pulmonar en cuestión. A veces la medicación es suficiente para eliminar el derrame: antibióticos para la pleuresía infecciosa, o la quimioterapia en casos de enfermedad maligna.

Cuando el derrame es importante y conduce a una dificultad respiratoria significativa, debe extraerse el líquido del pulmón, ya sea mediante aspiración con aguja y con anestesia local o mediante drenaje pleural.

Prevención

Se puede prevenir la pleuresía previniendo la aparición de las las infecciones pulmonares, así como las causas ambientales que originan la pleuresía, como son la exposición al amianto. Es esencial lavarse siempre las manos antes de tocarse la cara, con antelación a las comidas y después de ir al baño.

Además, debe evitarse el contacto con personas con problemas respiratorios graves, que podrían producir un contagio. Si su trabajo le expone al polvo de (por ejemplo, la construcción o la demolición de edificios antiguos), no se olvide de manejar este material de forma segura.

Si usted piensa que tiene asbesto en su casa o polvo de amianto (que suele estar en las casas antiguas) póngase en manos de empresas profesionales que retiren este material de su domicilio, para evitar inhalarlo al respirar.

Se recomienda como prevención, igualmente, dejar de fumar, y si el paciente tiene también insuficiencia cardíaca, debe seguir el tratamiento prescrito para prevenir la recaída y seguir una rigurosa dieta sin sal.