Dedo en martillo

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El dedo en martillo es una contractura o flexión de los dedos de los pies y se caracteriza por la ampliación de la base de las articulaciones y la flexión de la articulación interfalángica proximal. En cambio, el dedo en garra tiene más flexión de la articulación interfalángica distal. En ambos casos el dedo presenta una curvatura en forma de V invertida cuando se ve de lado. El dedo en martillo es más frecuente que el dedo en garra y ambas patologías afectan más a las mujeres que a los hombres.

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Causas

El dedo en martillo y en garra crece debido a un desequilibrio muscular en el dedo del pie. Este desequilibrio puede tener un origen diferente: traumatismos, trastornos neurológicos , enfermedad degenerativa articular, factores hereditarios. Entre las causas más comunes cabe destacar:

  • Una predisposición genética asociada a los malos hábitos, como el uso de calzado inadecuado, muy apretado o con tacones demasiado altos, que provocan el desarrollo de esta patología.
  • Algunas enfermedades neurológicas pueden causar deformidades de los pies.
  • Las lesiones de los músculos o los nervios de la pierna o el pie.
  • El endurecimiento del tejido cicatrizante.

Síntomas y curso de la enfermedad

Los síntomas más relevantes del dedo en martillo y del dedo en garra son:

  • Problema estético, claramente perceptible por la deformidad del dedo.
  • Dolor en el dedo del pie.
  • Cuando la deformidad de la punta es larga, el dedo del pie puede perder su función y ocasionar dificultad para caminar.

Diagnóstico

Para el diagnóstico del dedo en martillo y garra existe un plan de tratamiento, el podólogo o facultativo determinará principalmente si la deformidad es rígida o no.

  • Los dedos en martillo flexibles:

Estos dedos martillos están en una etapa temprana de desarrollo. Es posible reducir la contractura completamente o en parte de la articulación. En esta etapa, el tratamiento se realiza con el objetivo de la prevención.

  • Los dedos en martillo rígidos:

Estos dedos en martillo están en una fase avanzada de desarrollo y pueden estar asociados a la presencia de artritis grave en la articulación. Esto sucede cuando se espera demasiado tiempo hasta recibir tratamiento. Cuando los síntomas son más graves, requieren cirugía.

En ocasiones es necesario efectuar una radiografía del pie para poder evaluar la posición exacta de las articulares que origina la deformidad del pie.

Tratamiento

Hay dos opciones para tratar el dedo en martillo y de garra; el conservador y el quirúrgico. Inicialmente se opta por el tratamiento conservador, destinado a la corrección por métodos naturales de la deformidad existente, mediante la aplicación de plantillas, férulas nocturnas y vendas.

En su propio hogar puede aplicarse un tratamiento que consiste en colocar una almohadilla adhesiva especial para el dedo de martillo, que se vende en las farmacias, sobre la prominencia ósea del dedo para aliviar la presión. Si la deformación se inflama o le causa dolor, aplique sobre ella hielo o gel antiinflamatorio.

Si el dolor persiste o la deformación se hace más rígida, se debe acudir al podólogo que optará por los siguientes tratamientos:

  • Aplicación de relleno para tratar de proteger el dedo afectado, mediante diferentes tipos de amortiguadores o tubos de silicona, según cada caso concreto.
  • Medicamentos: A veces, los medicamentos antiinflamatorios pueden ayudar a reducir el dolor intenso en una articulación. Las inyecciones de cortisona se mantienen como último recurso.
  • Aparatos ortopédicos: Las ortesis de pie ayudan a restaurar la función del pie del paciente para restablecer el equilibrio muscular.
  • Tratamiento quirúrgico: Cuando los tratamientos conservadores han fallado, la cirugía es la única solución, mediante el tratamiento quirúrgico se corrige la deformidad y se evita que vuelva a aparecer. Se pueden usar varias técnicas quirúrgicas, según la gravedad del caso. Después de la cirugía, el dedo del pie debe quedar inmovilizado durante un período de dos semanas, tras lo cual se habrá recuperado por completo.

Prevención

La prevención del dedo de martillo y de garra debe comenzar por usar un calzado adecuado para que el pie permanezca cómodo y evitar zapatos de tacón por encima de los tres centímetros, así como el calzado abierto por detrás. Es aconsejable, igualmente, realizar gimnasia con los dedos de los pies de forma regular y caminar de forma correcta, manteniendo el pie relajado y sin contraer los dedos.