Debilidad muscular (miastenia)

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La debilidad muscular, también conocida como miastenia gravis o adquirida, es una enfermedad autoinmune de la unión neuromuscular. Las manifestaciones características son la fatiga y la falta de fuerza al realizar algún esfuerzo. Su origen deriva de una mala transmisión entre los impulsos nerviosos y los músculos, en la zona de unión entre ambos.

Contenido

Causas

La debilidad muscular o miastenia gravis se debe a una deficiencia en la reacción debido a un trastorno del sistema inmune que dificulta la unión neuromuscular. El sistema inmune en lugar de actuar contra los elementos externos para proteger el cuerpo, reacciona a los constituyentes de su propio organismo(reacción autoinmune) mediante la producción de anticuerpos que, al unirse específicamente a una determinada molécula, frenan la capacidad del cuerpo para funcionar.

La debilidad muscular o miastenia no es hereditaria.Sin embargo, la presencia simultánea de varios genes implicados en la respuesta inmune favorecen su aparición, por lo que sí puede haber predisposición genética. Cuando los factores genéticos se combinan con los factores ambientales (estrés,shock emocional, embarazo) puede surgir la enfermedad. Según la distribución de los músculos afectados, se distinguen diferentes formas de miastenia o debilidad muscular:

  • Miastenia gravis ocular es una forma de la miastenia localizada en los músculos del ojo, que se manifiestan por signos oculares: visión doble, caída de uno o ambos párpados superiores.
  • Miastenia gravis bulbar, que afecta a los músculos de la garganta y la cara.
  • Miastenia gravis generalizada, que afecta a todos los músculos del cuerpo , especialmente los músculos de los hombros y las caderas( dificultad para levantar los brazos , caminar, estar de pie mucho tiempo), los músculos del cuello y los músculos de la masticación.

Síntomas y curso de la enfermedad

En general las primeras manifestaciones de la miastenia autoinmune o debilidad muscular aparecen entre los 20 y los 40 años, con más frecuencia en mujeres(60% de los casos), o después de los 50 años con mayor frecuencia en los hombres. Hay una forma neonatal de miastenia o debilidad muscular que afecta a una pequeña proporción de recién nacidos con miastenia gravis autoinmune. Se desarrolla espontáneamente y se cura entre las 2 y 5 semanas debido a la desaparición de los anticuerpos maternos. También puede haber un empeoramiento de los síntomas de la debilidad muscular durante los primeros meses del embarazo, después del parto, durante la menstruación, durante las infecciones de gripe, a raíz de una cirugía con anestesia general, durante ejercicios musculares, en épocas de insomnio, tras las comidas ricas en hidratos de carbono y al beber alcohol.

La miastenia puede producir visión doble, párpados caídos, dificultad para cerrar los ojos, dificultad para masticar o dificultad para cerrar la boca, malestar al tragar o dificultad para coger objetos situados en altura. La enfermedad varía en el tiempo, con episodios intercalados de recaídas y remisiones de la patología. Los tratamientos deben adaptarse periódicamente a estas fluctuaciones.

Diagnóstico

La diversidad de las manifestaciones de la miastenia gravis autoinmune y su variabilidad a menudo dificultan un diagnostico preciso, por lo que es necesario acudir a médicos especialistas en enfermedades neuromusculares para un correcto diagnóstico y tratamiento. El diagnóstico de la miastenia se produce al apreciar fatiga muscular anormal especialmente marcada en la realización del esfuerzo o después del mismo y desaparece al estar en reposo. El neurólogo practicará el examen del paciente y le inyectará prostigmina intravenosa. Si ello produce la desaparición durante horas de las manifestaciones clínicas y sus signos en la electromiografía, se confirma con ello el diagnóstico de la miastenia.

También puede realizarse un análisis de sangre para encontrar los anticuerpos y posible enfermedad inmune asociada a la miastenia. Si hay un deterioro rápido y significativo, es importante consultar a un médico o ir al hospital para controlar que la falta de fuerza no se extiende a los músculos respiratorios. En este caso, puede ser necesario el soporte de ventilación asistida, siempre y cuando el tratamiento tenga efecto.

Tratamiento

El tratamiento médico de la miastenia se basa principalmente en fármacos anticolinesterásicos que inhiben la degradación enzimática de la acetilcolina (cetilcolinesterasa) y el aumento de la cantidad de acetilcolina en la unión neuromuscular. Estos productos pueden tener algunos efectos secundarios desagradables: pérdida de apetito, cólicos, diarrea, bronquial y la hipersecreción salival, ritmo cardíaco lento o bradicardia. Siempre que se observen estos efectos de debe consultar a un especialista para reequilibrar el tratamiento médico.

Prevención

No hay ningún tipo de prevención concreta contra la debilidad musuclar o miastenia, aunque siendo el estrés un desencadenante, se recomienda evitar al máximo este tipo de situaciones. Es esencial tener conocimiento de la lista de medicamentos que no se deben tomar, ya que al ingerir alguno de ellos, se puede reactivar la debilidad muscular o miastnia. Estos medicamentos son:

  • Ciertos antibióticos (aminoglucósidos).
  • Los beta-bloqueantes.
  • Los fármacos anti-epilépticos.