Debilidad muscular

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La debilidad muscular o miastenia es la disminución de la fuerza en uno o más músculos del cuerpo. Este problema puede tener diferentes orígenes y, en la mayoría de las ocasiones, el agotamiento muscular surge como una simple consecuencia de un sobreesfuerzo físico. Pero la debilidad muscular también puede ser un indicio claro de una enfermedad nerviosa que puede ir avanzando paulatinamente hasta desembocar en parálisis.

Contenido

Causas

El cuerpo humano ejerce su movimiento y fuerza gracias a los músculos y articulaciones, cuando se produce una disminución de la fuerza y un cansancio muscular anormal, se da lo que conocemos como debilidad muscular. La debilidad puede estar relacionada con varias causas:

  • 1. Como consecuencia de algún tipo de problemas en los músculos, tendones, huesos y articulaciones.

La debilidad puede aparecer de forma repentina tras un accidente, un ataque cerebral o una infección. Pero, además, hay enfermedades como las neuropatías y las distrofias musculares que afectan directamente al músculo. Estas enfermedades suelen avanzar muy lentamente pero pueden derivar en parálisis. La atrofia muscular produce una debilidad muscular progresiva como consecuencia de la pérdida de masa muscular que se produce en el organismo de los afectados por la enfermedad.

La debilidad muscular puede producirse por diferentes causas. Una incorrecta alimentación, infecciones, inflamaciones nerviosas y musculares, ataques cerebrales, enfermedades musculares congénitas (distrofias musculares) y ciertas enfermedades físicas pueden dar origen a una debilidad de mayor o menor intensidad, pudiendo llegar (en los casos más graves) a la parálisis parcial o total del cuerpo.

Las afecciones metabólicas que inducen al debilitamiento muscular son:

Entre las enfermedades neurológicas que causan la debilidad, las más frecuentes son:

Enfermedades musculares relacionadas directamente con la debilidad muscular:

Toxicos:

Otras enfermedades

Síntomas y curso de la enfermedad

El síntoma más característico de la debilidad es un rápido cansancio y pérdida de fuerza muscular sin causa aparente que lo justifique. También suele producir fatiga, entumecimiento, somnolencia, letargo, malestar generalizado y bostezo. La intensidad de los síntomas dependerá en gran medida del esfuerzo ejercido. La pérdida de fuerza puede afectar a todo el cuerpo o estar localizada en un brazo, una pierna, una mano o incluso en un dedo.

Diagnóstico

Es muy importante tener un rápido diagnóstico médico tras los primeros síntomas de debilidad muscular para determinar si el problema requiere de tratamiento. En el primer paso se realiza una historia completa con preguntas destinadas a conocer cuando apareció la debilidad, músculos afectados, si se ha producido algún accidente o lesión que origine el debilitamiento. También es importante dar a conocer si se padecen otro tipo de molestias, las enfermedades padecidas y si se consume algún tipo de medicamentos.

Tras haber elaborado el historial, se realizan pruebas complementarias que ayuden a diagnosticar y conocer la causa concreta que produce la debilidad: exploración física, analíticas y un examen del sistema nervioso para saber el grado de movilidad, la fuerza muscular, los reflejos y la capacidad de reacción del paciente.

En función a los resultados de estas pruebas, el médico puede considerar oportuno realizar pruebas adicionales que le ayuden a realizar un diagnostico seguro: Electromiografía (EMG), Biopsia muscular, Tomografía computarizada (TC), Tomografía por resonancia magnética (TRM), Electroneurografía (ENG), Electroencefalografía (EEG), Punción lumbar, pruebas genéticas y exámenes médicos realizados por especialistas (oftalmólogo, otorrinolaringólogo...)

Tratamiento

El tratamiento de la debilidad muscular va en función a la causa que lo origina:

  • Debilidad muscular leve: Generalmente se produce por una mala alimentación y, como consecuencia, el paciente padece anemia, falta de hierro y magnesio. Tan solo será necesario modificar la alimentación para mejorar los síntomas. En algunos casos se prescriben vitaminas y minerales.
  • Infecciones que conllevan debilidad muscular: Normalmente se suele recuperar la fuerza muscular cuando desaparece la infección, por lo que tan solo es necesario tratar la enfermedad infecciosa.
  • Enfermedades musculares y nerviosas (polineuropatias, esclerosis lateral amiotrófica, distrofia muscular, esclerosis múltiple): En la mayoría de estos casos tan solo es posible tratar los síntomas y no la causa que da origen a la debilidad. Para mejorar la evolución de estas enfermedades se prescriben fármacos como Riluzole, inmunodepresores y anticuerpos monoclonales. Cuando se padece alguna de estas enfermedades es muy importante contar con medidas de apoyo como la gimnasia terapéutica y los tratamientos corporales con el fin de fortalecer la musculatura, mejorar la movilidad y activar el riego sanguíneo.

Prevención

Tan solo será posible prevenir los casos de debilidad muscular leve cuando son causadas por una incorrecta nutrición o por sobreesfuerzo físico. En estos casos, adquirir hábitos alimentarios saludables, hacer ejercicio físico regularmente para tonificar los músculos y descansar correctamente tras haber realizado un gran esfuerzo físico, son medidas que pueden ayudar a prevenir en gran medida la debilidad muscular.