Crondropatía routiliana

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La crondropatía rotuliana es una alteración del cartílago situado en la cara posterior de la rótula. Afecta a todo tipo de personas que, por razones laborales, deportivas o incluso por exceso de peso, sobrecargan las articulaciones (en especial una zona de tanto movimiento como la rodilla).

Contenido

Definición

Se conoce como crondropatía rotuliana a la afección del cartílago que se sitúa en la parte posterior de la rodilla y que puede llegar a degenerar, si no se corrige a tiempo, en una destrucción total de dicho cartílago y una deformación del hueso (artrosis).

Un rápido diagnóstico llevará a un tratamiento que, en la mayoría de los casos, eliminará el dolor y devolverá la correcta movilidad a la rodilla afectada por la crondropatía rotuliana.

Causas

La causa más importante que puede llevar a la aparición de un cuadro de crondropatía rotuliana es sobrecargar o forzar la articulación en exceso. Esta sobrecarga lleva a un desgaste que será el que finalmente termine por crear fisuras y roturas en el cartílago.

Los deportistas o profesionales de diversos oficios que fuerzan continuamente el tren inferior (futbolistas, jugadores de baloncesto, ciclistas, bailarines...), son los principales afectados por la crondropatía rotuliana. Pero otros problemas, como el sobrepeso, pueden llevar a este desgaste del cartílago, siendo en este caso personas de todas las edades y ocupaciones las que pueden sufrir crondropatía rotuliana.

Otras causas que pueden llevar al padecimiento de la crondropatía rotuliana son la alteración de la posición natural rótula-fémur o un “ajuste” inestable entre ambos producidos por una desviación de la rótula (rótula alta), una subluxación, etc. Forzar la articulación lleva a un roce mecánico continuo que terminará por crear fisuras cada vez más profundas hasta afectar el hueso.

Síntomas y curso de la enfermedad

Entre los síntomas más destacados de la crondropatía rotuliana está el dolor. Pero aunque este dolor puede dar la voz de alarma sobre un posible caso de crondropatía rotuliana, no es extraño que se den situaciones en las que el dolor no aparezca aún cuando el cartílago esté profundamente afectado y, al contrario, el paciente puede sufrir un dolor agudo cuando el cartílago prácticamente esté intacto (principio de reblandecimiento).

Por lo general el afectado por la crondropatía rotuliana siente molestias o dolor en la parte delantera de la rodilla y tiene dificultades al arrodillarse o levantarse, subir y bajar escaleras, saltar, correr, pedalear y, en muchos casos, incluso al caminar. A este cuadro puede añadirse cierta rigidez de movimiento y “crujido” articular (acompañado o no de dolor).

Diagnóstico

Una vez que el paciente llega aquejado de dolor en la rodilla y antes de concluir que pueda ser un caso de crondropatía rotuliana, se pasará por una completa exploración clínica, seguida si es necesario de una resonancia magnética o una artroscopia. Dependiendo de los resultados y del daño encontrado en el cartílago y/o hueso de la rótula, se pueden distinguir cuatro grados (a veces se consideran cinco, separando el grado cuatro en dos diferentes):

  • Grado 1. Es el primer síntoma de la crondropatía rotuliana y se nota un reblandecimiento del cartílago, pero sin ningún tipo de fisura.
  • Grado 2. Aparecen las primeras fisuras superficiales.
  • Grado 3. Las fisuras en esta etapa de crondropatía rotuliana son más profundas.
  • Grado 4. En esta fase ya es considerable la pérdida de espesor del cartílago, llegando finalmente a afectar al hueso (lo que puede denominarse fase 5 de la crondropatía rotuliana).

Pese a que la degeneración es gradual, no siempre va pareja al grado de dolor experimentado por el paciente. Así pueden darse casos de grado 1 con intenso dolor, mientras que algunos pacientes de grado 4, no sienten apenas molestias físicas.

Tratamiento

Una vez detectada la crondropatía rotuliana, y dependiendo del grado de avance de la misma, se procederá a tratarla para detener su avance y, en su caso, minimizar el dolor del paciente. Cuando la crondropatía rotuliana está en las primeras fases se llevará a cabo un tratamiento de conservación del cartílago.

La recuperación de la fuerza y del equilibrio en la zona muscular afectada (rodilla) a través de ejercicios de estiramiento y fortalecimiento, a manos de un fisioterapeuta especializado en el tratamiento de este tipo de dolencia, será imprescindible para que el paciente puede volver a conseguir una movilidad adecuada en la articulación.

El empleo de electroestimulación selectiva también está muy indicado en casos de crondropatía rotuliana. La administración, vía oral, de productos protectores del cartílago, como el sulfato de glucosamina, es un buen complemento al ejercicio (siempre que el médico así lo crea conveniente).

Las infiltraciones de ácido hialurónico para equilibrar la pérdida de sustancias del cartílago es otro de los tratamientos posibles. En caso necesario puede recurrirse a una operación quirúrgica, aunque no siempre es la opción más adecuada. Dependerá del grado en el que se encuentre la crondropatía rotuliana y de la respuesta del paciente a otros métodos menos invasivos.

Prevención

Una buena prevención, especialmente en los individuos más proclives a sufrir una crondropatía rotuliana (deportistas, personas con sobrepeso, individuos con anomalías articulares congénitas...) es primordial, tanto en caso de no haberla sufrido todavía, como para aquellos que sí la han padecido y quieren evitar una recaída o empeoramiento de la misma.

Para todos ellos mantener una buena posición, evitar estar mucho tiempo de rodillas o forzar movimientos de esta articulación, además de la realización de ejercicios (siempre suaves y sin resistencia) que fortalezcan los músculos de sostén de esta zona de la pierna, ayudará a evitar esta degeneración del cartílago, la crondropatía rotuliana, que de no ponerle freno podría convertirse en una incapacidad para el afectado.