Conmoción cerebral

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La conmoción cerebral es un tipo de anomalía bastante común que padecen aquellos que han sufrido algún golpe en la cabeza. Aunque generalmente no reviste demasiada gravedad, su diagnostico y tratamiento son determinantes.

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Definición

La conmoción cerebral se define como una forma poco grave de traumatismo craneal que aparece cuando una persona se golpea la zona de la cabeza, ya sea porque se ha caído o tropezado (por ejemplo, en un accidente de tráfico) o porque un objeto móvil lo ha golpeado.

La conmoción cerebral puede trastornar las funciones del cerebro de forma momentánea, pudiendo ocasionar intensos dolores de cabeza, pérdida del conocimiento o incluso falta de lucidez mental.

Causas

Las causas que provocan la conmoción cerebral son amplias y variadas. Por ejemplo, la práctica de ciertas disciplinas deportivas en las que hay un gran contacto físico o donde el deportista está en una zona de objetos pesados aumentan las posibilidades de sufrir una conmoción cerebral.

Esta también es común en conductores de motocicletas y ciclomotores, al estar muy expuestos a caídas, siendo el casco su única protección. Cuando la cabeza recibe el golpe, el cerebro puede desplazarse ligeramente (lo que se conoce como movimiento discordante), ya que este músculo no está sujeto al cráneo de ninguna forma. En consecuencia, se puede sufrir un posible daño en los tejidos neuronales, así como una pérdida de consciencia.

El tiempo que la persona afectada con la conmoción cerebral quede inconsciente determinará en gran medida las consecuencias posteriores. Aún así, algunas personas no pierden la consciencia e incluso, en casos más extremos, ni siquiera perciben que han padecido una conmoción cerebral.

Síntomas y curso de la enfermedad

Es precisamente la falta de síntomas obvios lo que hace que la conmoción cerebral pueda agravarse. Cuando alguien está jugando al fútbol y recibe un golpe en la cabeza, por ejemplo, puede sentirse mareado pero pensar que no es grave y seguir con el partido. En realidad, esta persona podría haber sufrido una conmoción cerebral. El no actuar de forma correcta ante una conmoción cerebral aumentará el riesgo de sufrir otras lesiones.

Aún así, los síntomas más frecuentes que presentan los pacientes son pérdida de lucidez mental; pérdida de visión en blanco o negro o de manchas; pérdida de memoria sobre lo ocurrido; dolores de cabeza; náuseas; lentitud al hablar, lentitud al leer o lentitud al escribir; dificultad a la hora de conciliar el sueño; imposibilidad de mantener el equilibrio]; aumento en la sensibilidad hacia la luz, el sonido…; alteraciones en el carácter; etc. Estos síntomas, presentes en la conmoción cerebral, pueden sucederse por horas, días o incluso semanas. En todo caso, habrá que acudir a un especialista que identifique la gravedad de los mismos.

Diagnóstico

Cuando un paciente susceptible de haber sufrido una conmoción cerebral es llevado a un especialista, este se basará en diversos aspectos para dar un diagnóstico adecuado. El primer paso consiste en realizar una serie de preguntas relativas al suceso, tales como qué y cuándo ocurrió, seguidas de preguntas de carácter general (¿cómo te llamas?, ¿dónde vives?, ¿cuál es el nombre de tus padres?) en las que se evaluará si se han sufrido daños graves.

También se realizarán pruebas para comprobar el estado del equilibrio, los reflejos y la fuerza. En general, son tres los exámenes que los doctores pueden realizar para diagnosticar una conmoción cerebral:

  • Un examen con ondas cerebrales conocido como EEG, que podría ser necesario en caso de convulsiones continuadas.
  • Una tomografía computerizada (rayos X), para conocer cuál es el estado de la estructura interna de la cabeza.
  • Una resonancia magnética (MRI) de la cabeza, que permitirá conocer los mismos datos que la tomografía.

Tratamiento

El tratamiento de la conmoción cerebral podrá realizarse en casa o en un centro especializado, dependiendo del nivel de gravedad del mismo. Cuando se ha presentado sangrado o se han diagnosticado daños cerebrales, el proceso de recuperación debe vigilarse de cerca para evitar posibles recaídas.

En general, la conmoción cerebral requiere, para su sanado, un periodo de reposo, una exposición cuidada y con límites a los medicamentos y la observación por parte de las personas allegadas que puedan comprobar que las funciones cerebrales funcionan con normalidad.

Es especialmente importante poner toda la atención posible en evitar una segunda conmoción cerebral, pues el proceso de recuperación podría extenderse más de lo debido e incluso podría causar la muerte en niños y adolescentes.

Prevención

La conmoción cerebral es un trastorno que puede evitarse siguiendo unos patrones de conducta basados en la prevención. De esta forma, se recomienda que los conductores de vehículos se abrochen el cinturón, y que aquellos que circulen con motos o bicicletas cuenten siempre con la protección de un casco homologado y adecuado al tamaño de su cabeza. Por su parte, los deportistas deberán adquirir la vestimenta protectora más conveniente.