Congestión nasal (dificultades en la respiración nasal)

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La congestión nasal es un problema respiratorio bastante común en todo tipo de personas. La congestión nasal se manifiesta por una incapacidad a la hora de inhalar y exhalar aire a través de las fosas nasales.

Contenido

Definición

Cuando los tejidos que cubren las fosas nasales se inflaman se produce lo que se conoce como congestión nasal. Esta obstrucción dificulta enormemente la respiración, por lo que las personas que la sufren se ven obligadas a usar la boca para recibir oxígeno, aumentando exponencialmente las posibilidades de contraer algún virus o bacteria. A pesar de la creencia generalizada de que la congestión nasal es la consecuencia directa de moco espeso en la nariz, éste no suele ser el motivo en la mayoría de los casos.

Causas

La congestión nasal puede estar causada por factores muy diversos. En algunos casos, como por ejemplo un resfriado, los síntomas pasarán al cabo de una semana aproximadamente, sin dejar ningún tipo de secuela en el paciente. No obstante, existen otras circunstancias en las que la congestión nasal puede ser el indicador de una enfermedad crónica o de una mayor gravedad. Entre las principales causas de la congestión nasal encontramos:

  • [Alergia]]s (especialmente extendida es la alergia al polen, que afecta a gran parte de la población con la llegada de la primavera y que puede bloquear por completo los orificios nasales. No obstante, otro tipo de alergias también pueden causar congestión nasal).
  • Sinusitis (infección de los senos paranasales por la presencia de un hongo, virus o bacteria).
  • Embarazo

Diagnóstico y curso de la enfermedad

La congestión nasal es fácilmente detectada por el propio paciente, quien notará una creciente dificultad para respirar. En la mayoría de los casos no será siquiera necesario visitar a un médico especialista, ya que la congestión nasal desaparecerá por sí sola al cabo de unos días o una semana. No obstante, en determinadas ocasiones los afectados podrían necesitar el diagnóstico de un otorrinolaringólogo, especialmente cuando las molestias persisten y no mejoran con el paso del tiempo. Hay que tener en cuenta que la congestión nasal no es una enfermedad per se, sino que se trata de un síntoma de algún otro tipo de patología. Por ello, en estos últimos casos, conviene delimitar qué es lo que está causando la congestión nasal para tratar de ponerle remedio con la mayor brevedad posible.

La congestión nasal puede evolucionar de formas muy diversas dependiendo de su causante. Cuando el motivo son las mucosidades, está pueden variar de un estado solidificado que bloquee los orificios nasales hasta una mucosidad más líquida y fácil de eliminar. Si por el contrario se debe a una reacción alérgica es posible que aparezca y desaparezca de forma intermitente, solamente cuando el paciente se exponga al elemento que le causa dicha alergia. Una vez más el diagnóstico será la clave para determinar la evolución de la congestión nasal.

Tratamiento

Los tratamientos para eliminar la congestión nasal pueden ir desde el consumo de antigripales hasta una operación en los casos más serios como la sinusitis. Entre los tratamientos más comunes destacan:

  • Antigripales: cuando la congestión nasal está causada por una gripe o resfriado.
  • Antihistamínicos: cuando la congestión nasal es la consecuencia de una reacción alérgica.
  • Medicamentos vasoconstrictores en forma de aerosoles nasales: Es importante señalar que el uso de estos medicamentos no está recomendado durante periodos de más de 3 días, pues una vez superado este tiempo pierde su efecto para mejorar la congestión nasal.
  • Agua de mar: El efecto que produce el agua marina a la hora de tratar la congestión nasal es muy positivo y no tiene ningún efecto secundario, por lo que es recomendado su uso incluso en niños y mujeres embarazadas.

Otras técnicas que pueden favorecer el tratamiento de la congestión nasal son el consumo de mucho líquido, dormir con la cabeza ligeramente elevada, respirar vapores de eucalipto o evitar sustancias como el tabaco y ambientes con humo.

Especial atención hay que prestar a la congestión nasal en los niños pequeños y bebés, quienes pueden sufrir dificultades a la hora de alimentarse. En estos casos, lo mejor es usar una perilla de goma con la que extraerles la mucosidad acumulada, así como productos naturales.

Prevención

Para prevenir la congestión nasal se recomienda llevar una vida sana en la medida de lo posible. La práctica de actividades deportivas ayudará a mantener las fosas nasales abiertas, mientras que la ingesta de alimentos ricos en vitamina C, como la naranja, protegerá a los sujetos frente a posibles resfriados y catarros. Por otro lado, encontrar el nivel de humedad perfecto para cada persona es fundamental. Para ello, el uso de humificadores puede ayudar a conseguir estos niveles dentro del hogar y evitar así las molestias causadas por la congestión nasal.