Cefalea en racimos

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A menudo se confunde con las migrañas, sinusitis y dolores similares aunque la cefalea en racimos es el dolor de cabeza más intenso que existe y sobre el que no hay una cura definitiva.

Contenido

Definición

La cefalea en racimos no es un típico dolor de cabeza ya que se manifiesta en forma de intensos ataques, los cuales suelen estar localizados detrás de los ojos. La cefalea en racimos se reconoce por darse en forma de grupos o racimos, ocurriendo hasta tres veces diarias durante tres meses. Pero a pesar de que parece que la cefalea en racimos remite, sólo lo hace temporalmente para regresar tras varios meses o años.

Causas

No hay una causa clara de la cefalea en racimos aunque se cataloga como una cefalea neurovascular al estar el dolor localizado en el área del seno cavernoso, pero no hay una explicación para su frecuencia.

Los hombres sufren más a menudo la cefalea en racimos, y aunque se piensa en la influencia del factor genético los porcentajes hallados en los estudios no son concluyentes. Por otro lado se han identificado una serie de elementos que dan pie a los ataques de la cefalea en racimos.

Algunos de los principales desencadenantes de la cefalea en racimos son el alcohol y el tabaco, por lo que se debe evitar el consumo de estas sustancias si se sufren estos ataques. Igualmente el hecho de que sus afectados lo sufran por la noche ha hecho que se vea en la fase REM una posible causa de la cefalea en racimos.

Síntomas y curso de la enfermedad

Los síntomas de la cefalea en racimos son unos intensos dolores de cabeza, constantes, de tipo uniforme en la zona temporal o periorbital, es decir, detrás de los ojos, y se suele describir como un dolor punzante en el ojo. Generalmente la cefalea en racimos suele localizarse en un lado y va acompañado de lagrimeo además de un enrojecimiento del ojo que se encuentra en la zona afectada, miosis e incluso nariz obstruida. Los ataques de cefalea en racimos suelen durar entre un cuarto de hora y tres horas, y a medida que son más frecuentes se extienden por la dentadura y la garganta, pudiendo llegar al cuello y los hombros.

Diagnóstico

La cefalea en racimos es una dolencia poco conocida por lo que es difícil de diagnosticar, y hace que muchos médicos la confundan con las migrañas o sinusitis. Esto provoca que muchos pacientes no reciban a tiempo el tratamiento necesario para la cefalea en racimos. La intensidad de los ataques producidos por la cefalea en racimos hace que tenga efectos en el comportamiento de los que la padecen, tirándose al suelo o volviéndose agresivos. Ayuda a su diagnóstico saber que la cefalea en racimos se suele padecer por la noche, y casi siempre suele darse a las mismas horas por lo que se puede adivinar cuando se va a sufrir un ataque.

Tratamiento

Para tratar la cefalea en racimos hay varias opciones, aquellos tratamientos que se enfrentan a los ataques o crisis y el tratamiento entre ataques o de transición. Para tratar los ataques de la cefalea en racimos se deben utilizar medicamentos muy agresivos que actúen rápidamente para paliar sus efectos, como por ejemplo el sumatriptán administrado por medio de inyecciones o los narcóticos y analgésicos.

Es igualmente efectivo contra la cefalea en racimos el uso de medicamentos intranasales como el zolmitriptán, como alternativa al uso de sumatriptán, y se ha demostrado que la aplicación de hielo ayuda a mitigar el dolor y a reducir su duración al dilatar los vasos sanguíneos.

Otra opción es el uso del oxígeno, que ayuda enormemente a mitigar el dolor producido por la cefalea en racimos, pudiendo administrarse en cámaras hiperbáricas. Para el tratamiento de transición de la cefalea en racimos se recomienda la prednisona que se suele tomar en dosis junto a medicamentos de prevención como el verapamilo. En el caso de que un paciente no responda a ninguno de estos tratamientos también es posible la cirugía, si bien en algunos casos no ha tenido resultados positivos y suelen tardar en notarse sus efectos.

Prevención

Uno de los principales problemas de la cefalea en racimos es que no hay una cura aunque es posible prevenir los ataques mediante el uso de medicamentos. Para ello se combina oxígeno con fármacos como los triptanes y el verapamilo. Las dosis diarias adecuadas de estos medicamentos para prevenir la cefalea en racimos se deben ir incrementando hasta encontrar resultados satisfactorios. Igualmente el carbonato de litio ha demostrado ser muy útil contra la cefalea en racimos.