Calambres musculares

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Los calambres musculares consisten en la contracción intensa y repentina de los músculos. Esta contracción produce un dolor muy desagradable. Los calambres musculares suelen producirse, sobre todo, al practicar deporte, durante el embarazo o por la noche al estar acostados en estado de reposo.

Contenido

Definición

Un calambre es una contracción involuntaria, localizada y muy dolorosa del músculo. Se produce de forma violenta y el contrayéndose el músculo afectado, permaneciendo rígido durante el tiempo que dura el calambre. El calambre en sí suele desaparecer en pocos minutos, pero el músculo puede permanecer afectado y sensible durante varias horas.

Los músculos más propensos a sufrir calambres son los de las extremidades inferiores y los músculos de las manos.

El calambre se produce por un aumento en la excitación de los nervios de los músculos produciendo su contracción involuntaria. No se conocen las causas exactas de este aumento de excitabilidad nerviosa. Se piensa que el desencadenante puede ser un desequilibrio del agua y las sales minerales de las células musculares y una interrupción del control del nervio.

Causas

Como hemos apuntado anteriormente, se desconocen las causas exactas de los calambres musculares. Sin embargo, se sabe que hay varios factores que aumentan el riesgo de sufrir un calambre muscular. Entre los más importantes destacan los siguientes:

Diagnóstico

Por lo general, los calambres musculares son inofensivos, pero si se producen con mucha frecuencia hay que acudir al médico. Para efectuar el diagnóstico correcto se informará al médico detalladamente del modo en que se ha producido el calambre. También es muy importante indicar el momento en que se produjo el primer calambre y su intensidad, así como se ha producido alguna variación posterior. El primer paso consiste en un examen físico minucioso en el que el médico buscará posibles anomalías. Cuando el calambre se produce en los músculos esqueléticos puede realizarse un análisis de sangre para hacer el diagnóstico y poder determinar, entre otras cosas, la concentración de electrólitos en sangre. Si los calambres afectan a algún órgano, como el intestino o el riñón, el médico puede realizar un escáner del abdomen o un examen de ultrasonidos.

Dependiendo de las posibles causas de los calambres musculares, podrán realizarse otro tipo de pruebas adicionales, como una electroencefalografía, un examen de rayos X o una tomografía computarizada.

Complicaciones

Aunque los calambres musculares suelen ser inocuos y pasan rápidamente, hay que tener mucho cuidado para evitar posibles complicaciones. Después de sufrir un calambre muscular es aconsejable mantener el músculo en reposo, ya que si se fuerza demasiado se puede correr el riesgo de sufrir una contractura o una rotura de la fibra muscular, con consecuencias imprevisibles.

¿Cuándo acudir al médico?

Cuando los calambres se reproducen con frecuencia hay que visitar de inmediato al médico. Es muy importante evitar un error de diagnóstico, ya que detrás de un calambre puede haber una patología de mayor gravedad que sea necesaria diagnosticar y tratar. Los calambres pueden ser el síntoma de una enfermedad subyacente, como la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, la inflamación pancreática o la epilepsia. En estos casos es necesario un tratamiento específico dirigido a tratar una de estas enfermedades.

Tratamiento y terapia

Hay diferentes formas de tratar los calambres musculares. Los principales modos son:

  • Reposo muscular

Cuando los calambres son episódicos desaparecen solos y la mejor solución es mantenerse en reposo, descansar y no realizar movimientos, o en caso contrario, hacerlo de forma gradual. Es posible acelerar este proceso de curación realizando un ligero masaje para facilitar la circulación y revascularizar el músculo.

  • Estiramientos

El estiramiento muscular ayuda a aliviar los calambres, sobre todo los causados durante el ejercicio o entrenamiento deportivo, que suelen ser particularmente intensos. El estiramiento debe estar adaptado a la zona concreta y debe realizarse el movimiento más adecuado para cada músculo.

  • Tratamiento de los calambres según su origen

Es fundamental tratar cada calambre según la causa que lo haya originado. En el caso de los calambres que sufren las mujeres embarazadas se pueden tratar administrando sales minerales, como calcio o magnesio. En el caso de los calambres en los que están implicados problemas de circulación sanguínea, el tratamiento puede consistir en tomar complementos alimenticios, realizar masajes o hacer uso de la fitoterapia.

  • Tratamiento de los calambres con medicamentos

Algunos medicamentos ayudan a luchar contra los calambres musculares que se producen de forma regular. Los medicamentos más utilizados son: Thiocolchicoside y Tetrazepam. La Hidroxiquinidina, derivada de la quinina, se utiliza en ocasiones aunque puede tener muchos efectos secundarios (alergias, mareos, problemas de visión o alteración del ritmo cardíaco).

  • Tratamiento de los calambres con homeopatía

En [[homeopatía] se usan principalmente los compuestos de Cuprum Metallicum y Nux Vomica. El tratamiento consiste en tomar 3 comprimidos 3 veces al día. También es muy eficaz el uso del compuesto Aesculus, sobre todo en el momento de sufrir el calambre. Para los casos de calambre en los dedos, se suelen aplicar los compuestos de Argentum Nitricum y Magnesia Phosphorica, y para los calambres en el estómago se aplica Carbo Vegetalis. • Tratamiento de los calambres con aceites esenciales Se pueden aplicar, mediante un suave masaje sobre la zona afectada, los siguientes aceites esenciales: árnica, geranio, hierba de San Juan, orégano.

Pronóstico y perspectiva

A pesar de lo expuesto anteriormente, actualmente apenas existen tratamientos que sean completamente eficaces para evitar los calambres musculares. Existen algunos hábitos cotidianos que pueden ser de ayuda:

  • Es aconsejable evitar todo aquello que aumenta la excitabilidad de la musculatura, como es el caso de las bebidas alcohólicas.
  • También es importante beber mucha agua y no cargar demasiado los músculos.
  • La postura a la hora de dormir también puede intervenir en la aparición de los calambres.
  • Hay que evitar que los pies estén en posición de punta, ya que puede causar una contracción muscular.
  • Las personas que tomen medicamentos pueden experimentar calambres como efectos secundarios de los fármacos. Si esto sucede hay que acudir de inmediato con el médico.
  • Es muy importantes diagnosticar y tratar las enfermedades subyacentes que pueden estar ocasionando los calambres. Por lo general, el magnesio puede ayudar a tratar los calambres. La cantidad recomendada puede ser fácilmente absorbida por el organismo. El magnesio puede tomarse a través de alimentos naturales, como copos de avena, verduras, legumbres y nueces. Un plátano, por ejemplo, proporciona 100-150 miligramos de magnesio y 100 gramos de nueces de anacardo contienen aproximadamente 250 miligramos. No es aconsejable el uso de preparaciones de sulfato de quinina, ya que puede causar graves efectos secundarios.

Prevención

La prevención es un elemento clave en el tratamiento de los calambres musculares. Los principales aspectos de la prevención radican en una buena alimentación, seguir hábitos de vida saludables y mantenerse bien hidratados.

En el caso de los deportistas y atletas de élite es muy frecuente sufrir calambres musculares. Estos profesionales están supervisados y controlados, por lo que fácilmente se recuperan de los calambres. Sin embargo, para los aficionados al deporte es más difícil saber qué tienen que hacer para evitar los calambres. Si queremos practicar deporte sin ningún riesgo, se aconseja realizar un calentamiento muscular previo antes del ejercicio, así como hacer estiramientos musculares de forma habitual. El entrenamiento físico debe hacerse de forma progresiva y no debemos olvidar mantener el cuerpo hidratado. También es muy importante practicar deporte con el equipamiento adecuado.

Los hábitos de vida saludables son otro factor importante. En este aspecto hay que evitar fumar y consumir alcohol. También debemos evitar el estrés o, al menos, intentar controlarlo. El descanso es importante, por lo que debemos dormir lo suficiente para poder emprender con energía las actividades de cada día.

Además, la dieta también desempeña un papel esencial para evitar los calambres. Lo aconsejable es comer frutas y verduras a diario. En general, hay que consumir más alimentos alcalinizantes y evitar los alimentos acidificantes. Debemos limitar el consumo de especias, café, té y grasas, en particular las carnes rojas y las procedentes de charcutería.

Otro modo de evitar los calambres consiste en suplir las deficiencias de potasio (importante para la transmisión de impulsos nerviosos) consumiendo los siguientes alimentos: verduras, germen de trigo y espinacas. Además, el magnesio ayuda a prevenir la aparición de calambres y podemos aportarlo a nuestro organismo consumiendo cereales, verduras y pescado.

Beber mucha agua (al menos 1,5 litros al día) también es recomendable, ya que esto puede compensar cualquier deficiencia de magnesio.

¡Esto puede hacer usted mismo!

¿Qué hacer ante la presencia de un calambre muscular? En primer lugar, debemos asegurar que efectivamente estamos ante el caso de calambre. Aunque en la mayoría de los casos es fácilmente identificable, no debe ser confundirlo con otra cosa pues se corre el riesgo de dañar los tejidos. Por ejemplo, en el caso de un desgarro o rotura de la fibra muscular el estiramiento puede ser perjudicial.

Podemos comparar un calambre a una contractura muscular en la que el músculo permanece contraído durante mucho tiempo (más que en el caso de un calambre). La contracción es generalmente menos intensa y menos dolorosa que la que se produce durante un calambre. Por otra parte, algunos calambres causan la contractura que puede durar algunos días.

Tampoco debemos confundir un calambre con la rigidez que se produce después de un esfuerzo, generalmente el día siguiente o dos días después.

De estar totalmente seguros de sufrir un calambre muscular, se debe proceder del siguiente modo:

  • Es importante evitar la rigidez que causa el calambre lo más rápido posible. Cuanto antes la detengamos, menos intenso será el calambre y menos tiempo durará.
  • Para conseguirlo estiraremos CON MUCHA SUAVIDAD el músculo que sufre el calambre. Si es posible aplicaremos calor sobre el músculo usando un paño o almohadilla caliente.
  • A continuación, hidrataremos nuestro cuerpo y tomaremos sales minerales.
  • Finalmente, dejaremos descansar el músculo y seguiremos realizando estiramientos muy suaves y masajes sobre el músculo afectado.

En el caso de que los calambres musculares se produzcan con frecuencia hay que acudir al médico para tratar de averiguar su origen y realizar el tratamiento adecuado.