Calambres (espasmos musculares)

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Los músculos de nuestro cuerpo se relajan y contraen continuamente en movimientos coordinados que nos permiten andar, correr o saltar. Un calambre es una contracción muscular involuntaria e incontrolable que genera un movimiento no deseado, doloroso y transitorio denominado espasmo. En el caso de que este sea fuerte y continuado se convierte en un calambre. Los calambres ocurren a menudo durante el ejercicio o al finalizar el mismo y afectan principalmente a los músculos de las extremidades inferiores, especialmente las piernas y los pies. Ocurren de repente y duran desde unos pocos segundos hasta varios minutos antes de desaparecer sin dejar secuelas.

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Causas

Los calambres musculares pueden deberse a una estimulación demasiado intensa de los músculos. Se pueden ver favorecidos por el desgaste muscular, deficiencia de vitamina B1, B5 y B6, de calcio, magnesio, potasio o falta de hidratación. La mayoría de estas contracciones se producen al realizar un esfuerzo, pero también pueden ocurrir sin ninguna estimulación, y algunas veces incluso en estado de reposo. Los calambres también pueden ser causados por enfermedades específicas que afectan a los músculos o los nervios que intervienen en la actividad de estos músculos. Algunos medicamentos puede causar calambres musculares, incluyendo:

  • La furosemida (diurético).
  • El donepezilo (Tratamiento de la enfermedad de Alzheimer).
  • La neostigmina.
  • El raloxifeno (medicamento para prevenir la osteoporosis).
  • La tolcapona (fármaco para la enfermedad de Parkinson)
  • El Nidédipine (Los medicamentos para la angina de pecho o la presión arterial alta)

Y ciertos medicamentos para reducir el colesterol.

Síntomas y curso de la enfermedad

Los principales síntomas de la aparición de calambres musculares son:

  • El dolor localizado en una parte del músculo, en todo el músculo o en un grupo de los que realizan el mismo movimiento.

Al producirse un calambre muscular se interrumpe el funcionamiento de los miembros afectados por el calambre. Por lo tanto, si un músculo del brazo o la mano se somete a un calambre muscular, el individuo tendrá dificultad para realizar tareas con la mano o coger un objeto. Si afecta a los músculos de la pantorrilla, la pierna o el pie, la persona tendrá dificultad para caminar.

Diagnóstico

El primer remedio para los calambres musculares es relajar el músculo afectado. El tratamiento básico consistirá en estiramiento, masaje y aplicación de calor a los músculos afectados. También resulta muy eficaz hidratarse bebiendo agua o tomar suplementos de vitaminas. En el caso de que los calambres musculares se repitan de forma regular, es necesario la intervención médica para analizar la historia clínica, la intensidad, la ubicación, la frecuencia de los calambres musculares y conseguir aislar sus causas.

Por último, los análisis de sangre también pueden ser prescritos para determinar las causas de los calambres.

Tratamiento

El tratamiento puede incluir el aumento de la dosis de calcio, fósforo, potasio y magnesio. Para lo casos más complicados, un neurólogo puede prescribir pruebas de velocidad de conducción nerviosa (NCV) y electromiografía (EMG) que determinarán en concreto las causas de los calambres o espasmos musculares.

Algunos medicamentos pueden ayudar a relajar los músculos afectados por los calambres musculares. En ocasiones una dosis terapéutica de toxina botulínica (Botox ) se ha utilizado con éxito para tratar ciertos trastornos musculares espasmódicos, localizados en un grupo limitado de músculos. Estas inyecciones parecen ser una buena respuesta al problema de los calambres y los efectos pueden durar varios meses o más, repitiendo el tratamiento hasta la completa curación.

Prevención

Para evitar los calambres musculares es importante mantenerse hidratado previamente o durante el momento en que vamos a realizar un gran esfuerzo muscular. Los atletas deben prestar especial atención a su calentamiento. Después de las sesiones de ejercicio físico es recomendable realizar el estiramiento de los músculos implicados en el esfuerzo.

Una hidratación adecuada antes, durante y después de la actividad física también es importante si se quiere evitar el riesgo de sufrir calambres musculares. Es importante reducir la actividad física en las horas de calor excesivo, dado que unido al cansancio aumenta la posibilidad de sufrir calambres musculares. Las mujeres que se encuentran en estado de gestación pueden prevenir los calambres asociados con el embarazo tomando suplementos de calcio y magnesio. Por otra parte, en muchos casos el consumo de quinina que se encuentra en la tónica, puede aliviar los calambres nocturnos.

Los calambres musculares pueden ser muy molestos, pero son solo dolencias menores. La importancia de un calambre muscular se limita a la incomodidad que causan. Sin embargo, aquellos que experimentan calambres musculares severos o persistentes deben consultar con su médico para identificar las causas que los producen y seguir el tratamiento adecuado para eliminarlos definitivamente.