Cálculos renales (piedras en el riñón, litiasis renal, nefrolitiasis)

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Los cálculos renales son cristales duros que se forman en los riñones y puede causar dolor severo. Los médicos utilizan el término para referirse a la urolitiasis, que también se puede encontrar en el resto de las vías urinarias: la vejiga, la uretra o los uréteres.

Contenido

Definición

En casi el 90 % de los casos los cálculos urinarios se forman dentro del riñón. Su tamaño varía desde unos pocos milímetros a varios centímetros de diámetro.

La mayoría de ellos son eliminados espontáneamente a través del sistema urinario y no causan síntomas. Sin embargo, los uréteres son muy pequeños, por lo que un cálculo renal en tránsito a la vejiga puede obstruir el uréter y causar dolor severo. Esto se llama cólico renal.

Causas

Los cálculos renales son el resultado de la cristalización de sales minerales y ácidos presentes en altas concentraciones también en la orina. Los cálculos renales pueden ser el resultado de muchos factores. Los más frecuentes se deben a la falta de dilución de la orina, es decir, poco consumo de agua.

Una dieta desequilibrada con altas concentraciones de azúcar o proteínas, también puede causar un cálculo renal. Más raramente, las infecciones, ciertos medicamentos, una enfermedad genética o metabólica pueden causar la formación de cálculos renales.

Del mismo modo, las malformaciones de las vías urinarias pueden estar involucradas en esta patología, especialmente en niños.

Síntomas y curso de la enfermedad

Los cálculos renales se caracterizan por el dolor intenso y repentino en la parte posterior del tronco, debajo de las costillas, que se irradia a la parte inferior del abdomen y la ingle, a menudo, a un testículo o la vulva. El dolor puede durar unos pocos minutos u horas y puede convertirse en insoportable. Entre los síntomas más frecuentes destacan las náuseas y los vómitos, sangre en la orina (no siempre es visible a simple vista) u orina turbia, necesidad de orinar frecuentemente, sensación de ardor al orinar, fiebre o escalofríos.


Diagnóstico

Los cálculos renales son muy comunes, y parecen haber aumentado en los últimos 30 años. Entre el cinco y diez por ciento de las personas sufren un cólico renal durante algún momento de su vida. Los cálculos renales por lo general ocurren en la edad adulta, siendo dos veces más frecuente en hombres que en mujeres. Muchas personas tienen cálculos renales sin siquiera saberlo, porque no causan síntomas, como tal, a menos que vayan acompañados por una obstrucción del uréter o estén asociados a una infección. A veces se descubre la presencia de litiasis urinaria durante un examen radiográfico por otra razón.

Tratamiento

El tratamiento básico para los cálculos renales está en función de los resultados de las pruebas médicas que suelen abarcar un análisis de orina para detectar sangre o cristales, y para la determinación del pH, análisis de cálculo recuperado para determinar su tipo, análisis de sangre para comprobar el estado de la función renal o detectar anomalías metabólicas, las tomografías computarizadas de los riñones, los uréteres y la vejiga, que revelarán la presencia de la mayoría de los cálculos.

La mayoría de los cálculos renales, si su diámetro es menor a 5 mm, se eliminan de forma espontánea en unas seis semanas, especialmente si la persona consume una gran cantidad de agua. Si el tamaño de la piedra es demasiado grande, más de 10 mm, y el dolor es insoportable o existe una infección o sangrado abundante, el cálculo se triturará o se extraerá quirúrgicamente.

El cólico renal es extremadamente doloroso. Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos, o los opiáceos se pueden administrar por vía intravenosa en el hospital cuando la enfermedad es muy violenta. Si el dolor no es tan intenso, puede calmarse con un analgésico acetaminofén hasta que se evacua el cálculo. La aplicación de baños o paños calientes suele aliviar el dolor.

Prevención

La mejor manera de prevenir los cálculos renales es beber lo suficiente, al menos dos litros de agua. Una forma sencilla de saber si uno está suficientemente hidratado es observar el color de la orina: debe ser incolora o de color amarillo pálido. También es beneficioso el jugo de limón o tomate, ingerir alimentos ricos en calcio, potasio y fibra y reducir la ingesta de refrescos y bebidas azucaradas, así como evitar alimentos ricos en oxalato (espinacas, remolachas, acelgas, chocolate, té, germen de trigo y soja.