Bronquitis obstructiva crónica

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La bronquitis es una de las enfermedades más comunes que existen en la actualidad y se caracteriza por dificultar la respiración de los pacientes que la sufren. Se pueden diferenciar dos tipos diferentes de bronquitis, la aguda (de corta duración) y la crónica (de larga duración).

Contenido

Definición

La bronquitis obstructiva crónica se produce cuando la parte que cubre los tubos bronquiales se inflama. Estos tubos bronquiales, llamados bronquios, son los que se encargan de conectar la tráquea y los pulmones por lo que, al inflamarse o infectarse, limitan la entrada y salida de aire. Esta dolencia suele venir acompañada por una tos constante con mucosidad.

La bronquitis crónica se asocia a la exposición constante y prolongada a sustancias irritantes no específicas, dentro de las cuales se incluyen también los microorganismos, y forma parte de las enfermedades conocidas como EPOC (Enfermedades Pulmonares Obstructivas Crónicas).

Causas

A diferencia de la bronquitis obstructiva aguda, la cual está causada por un virus o bacteria exclusivamente y que desaparece a las pocas semanas, la bronquitis obstructiva crónica surge después de una exposición prolongada a elementos nocivos para el sistema respiratorio. De esta forma, la causa más común de bronquitis obstructiva crónica es el tabaco, aunque también puede darse el caso de que se produzca, como la aguda, por virus o bacterias, o por la polución industrial. Se trata, por tanto, de una enfermedad no contagiosa.

Síntomas y curso de la enfermedad

Los síntomas que presenta la bronquitis obstructiva crónica, tal y como ya se ha mencionado, consisten en la persistencia de una tos acompañada por mucosidad o esputo, sensación de fatiga, dificultad a la hora de respirar, dificultad para tomar aire, sibilancias (sonido que hace el aire al pasar por unas vías respiratorias que están congestionadas, y que se asemeja a un leve silbido) e infecciones respiratorias.

La bronquitis obstructiva crónica no aparece con todos estos síntomas de forma repentina, sino paulatinamente. Suele dar comienzo con un resfriado y de forma ocasional, para, poco a poco, ir empeorando hasta que la tos y la dificultad para respirar se vuelven constantes en los pacientes. Tanto hombres y mujeres son susceptibles de padecer bronquitis obstructiva crónica, especialmente a partir de los 45 años.

Diagnóstico

Para diagnosticar una bronquitis obstructiva crónica se debe realizar una prueba llamada “espirometría”. Se trata de un test muy simple en el que el paciente tiene que soplar con todas sus fuerzas por una pequeña máquina que señalará cuál es su capacidad pulmonar. En apenas un instante los resultados estarán disponibles y se podrá saber si esta capacidad es normal o presenta algún tipo de carencia.

Por otro lado, también se pueden usar estetoscopios con los que auscultar los pulmones y detectar algún sonido anómalo, aunque esta opción presenta el inconveniente de que no todos los pulmones afectados con bronquitis emiten sonidos. Lo mismo ocurre con otras técnicas como las radiografías, las cuales pueden resultar útiles pero no dan resultados definitivos. En raras ocasiones, los pacientes se someterán a una gasometría arterial, un examen que analiza la cantidad de oxígeno y dióxido de carbono que se transporta en la sangre.

Tratamiento

El tratamiento de la bronquitis obstructiva crónica no ofrece una solución a la enfermedad, pero sí puede aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Como primera medida, es indispensable dejar de fumar. Una vez hecho esto, se pueden utilizar medicamentos como inhaladores que se encarguen de abrir las vías respiratorias, esteroides o antiinflamatorios. También se contempla la toma de oxígeno (oxigenoterapia) para paliar los casos más graves o las recaídas.

Asimismo, para mejorar la capacidad pulmonar de los pacientes, es fundamental comenzar a tener una vida activa en la que se practique ejercicio físico de manera cotidiana. Además, hay que evitar exponerse al aire frío, al humo provocado por otros fumadores y a la contaminación atmosférica. En casos muy extremos, puede llegar a contemplarse la cirugía como solución, con la posibilidad de un trasplante de pulmón.

Prevención

Dado que el tabaco es la causa principal de esta enfermedad, la mejor prevención para no padecer bronquitis obstructiva crónica consiste en no fumar. En caso de trabajar en entornos con alta polución como minas o plantaciones de cereales, es recomendable usar mascarillas siempre que se pueda, pues de esta forma se conseguirá reducir el número de sustancias nocivas que entran en los pulmones.