Asma bronquial

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El asma bronquial es una patología de las vías respiratorias consistente en una inflamación que obstruye los bronquios y dificulta el flujo normal de aire. La intensidad y duración de las crisis de asma bronquial son variables, pudiendo presentarse de forma aguda o crónica. Las alergias se encuentran entre los principales factores desencadenantes del asma bronquial.

Contenido

Definición

El asma bronquial es una enfermedad respiratoria caracterizada por la inflamación de la mucosa bronquial. El asma bronquial produce la contracción continua de los músculos que rodean los bronquios y con el paso del tiempo puede terminar perjudicando la capacidad pulmonar.

Durante los ataques de asma bronquial la respiración se dificulta debido al estrechamiento experimentado por las vías respiratorias. Los pacientes pediátricos son los más afectados por la forma crónica del asma bronquial.

Causas

El asma bronquial tanto sea de presentación brusca como de manifestación crónica responde a diversos factores. Cuando la enfermedad comienza en la infancia tiene generalmente un origen alérgico o se debe a una excesiva sensibilidad a ciertas partículas contenidas en el aire.

En el caso de los adultos, el asma bronquial obedece además a otras razones, tales como la inhalación frecuente de algunos compuestos químicos. El asma bronquial es también originada por determinados medicamentos, por condiciones climáticas adversas, por alimentos o bebidas frías y por el humo del tabaco.

El alcohol, el esfuerzo físico y ciertas situaciones emocionales pueden provocar igualmente una crisis de asma bronquial. La dolencia puede ser producto de la combinación de varios de los elementos mencionados. Es importante señalar la incidencia de los factores hereditarios en la aparición del asma bronquial.

Síntomas y curso de la enfermedad

El asma bronquial presenta síntomas específicos que aparecen como consecuencia de la inflamación de los bronquios. La dificultad respiratoria con sensación de ahogo es uno de los signos más característicos, aunque no excluyente, del asma bronquial. Tos seca que puede llegar a provocar vómitos, excesiva mucosidad, sonido sibilante al inhalar y exhalar y la presencia de flemas son los síntomas típicos del asma bronquial. Suelen existir además otras manifestaciones, tales como sudoración, palidez y dolores abdominals.

En algunos casos, la aparición de molestias nasals previas como estornudos y comezón suelen anunciar la proximidad de una crisis de asma bronquial. Detectar con precisión el origen de la enfermedad contribuye a lograr una evolución favorable. Los niños representan la población con mejor pronóstico de asma bronquial.

Diagnóstico

El asma bronquial se diagnostica demostrando la existencia de una obstrucción en las vías respiratorias. Para ello el especialista lleva a cabo una detallada evaluación clínica tendiente a detectar los síntomas típicos de esta afección, tales como los sonidos característicos que acompañan la respiración. El médico averigua por medio de preguntas si el paciente experimenta episodios de tos y molestias al respirar e interroga, además, acerca de las circunstancias en que surgen las crisis de asma bronquial. Debe asimismo descartar la presencia de otras enfermedades de manifestaciones similares y conocer las condiciones de trabajo del paciente.

Diversos exámenes de capacidad pulmonar y análisis de sangre son recursos utilizados con frecuencia para determinar la presencia de esta dolencia. Una vez corroborado el diagnóstico, el especialista debe establecer los probables motivos de esta patología respiratoria. Cuando se trata de factores alérgicos es necesario realizar pruebas específicas que ayuden a identificar los agentes causantes del asma bronquial.

Tratamiento

El asma bronquial responde a diferentes tratamientos que dependen de los factores desencadenantes de la enfermedad y de la gravedad del cuadro clínico. En líneas generales se utilizan dos tipos de fármacos: los antiinflamatorios y los broncodilatadores.

Los medicamentos del primer grupo contribuyen a desinflamar las vías respiratorias y a reducir la formación de moco. Los broncodilatadores, por su parte, ayudan a aliviar las molestias, ya que actúan relajando las paredes musculares de los bronquios y agrandando las vías respiratorias reducidas por la inflamación.

Actualmente se ha incorporado el uso de anticuerpos inyectables en niños mayores de 12 años cuando el asma bronquial es de origen alérgico. Los antibióticos y los expectorantes son también utilizados con éxito en ciertos cuadros específicos de asma bronquial.

Prevención

El asma bronquial puede ser prevenida en gran medida mediante la eliminación de aquellas sustancias ambientales que la provocan y que suelen encontrarse en el aire, en ropas de cama, colchones e incluso en animales domésticos. Es importante asegurar la existencia de humedad, ya que el aire seco es un elemento perjudicial para quienes padecen esta enfermedad. El tabaco, la exposición prolongada al frío y, en muchos casos, la práctica intensiva de actividad física deben evitarse, ya que se consideran desencadenantes del asma bronquial.