Ardor de estómago

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Se puede describir el ardor de estómago o la acidez estomacal como una sensación dolorosa y bastante común que sigue un curso ascendente desde debajo del pecho hasta la garganta. Es muy habitual que se produzca después de comidas abundantes, picantes o muy grasas. Cuando se hace recurrente, puede acarrear problemas de salud indicando la presencia de ciertas enfermedades.

Contenido

Definición

El ardor de estómago o acidez gástrica es una impresión de quemazón que sube desde el estómago hasta la laringe. Conocida también como pirosis o reflujo gástrico, esta sensación ardorosa se presenta de una forma esporádica en muchas personas, asociada a diferentes situaciones. Cuando se hace habitual, se suele identificar como uno de los síntomas de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).

Causas

La aparición del ardor de estómago está relacionada de forma habitual con la existencia de un reflujo de los jugos gástricos. Esto provoca un ascenso de los mismos hacia zonas que no están preparadas para soportar la acción de esos ácidos. Mientras que el organismo realiza la digestión, lo normal es que el estómago permanezca cerrado por la acción de un esfínter denominado cardias. Eso asegura que los ácidos que forman parte de los jugos gástricos no alcancen áreas, como el esófago, susceptibles de sufrir daños.

Con la existencia de alguna anomalía en ese funcionamiento natural, los ácidos acaban por entrar en contacto con el esófago. Eso produce esa sensación de irritación y quemazón en los tejidos. A veces, ese síntoma se acompaña de una serie de náuseas o vómitos y dificultades para tragar. Ocasionalmente, incluso puede llegar parte de los jugos gástricos hasta la boca misma.

Diagnóstico y progresión de la enfermedad

Para proporcionar un diagnóstico adecuado, el médico deberá establecer una historia clínica detallada del paciente, ya que los hábitos de alimentación del mismo pueden ser muy determinantes.

Después de realizada la historia, ante la sospecha de un posible reflujo gástrico, es posible optar por diferentes pruebas. Entre todas las pruebas, el médico puede indicar la realización de una radiografía del sistema digestivo superior.

El procedimiento se basa en la ingestión de una papilla de bario que recubre la parte interior del tracto digestivo. Eso permite a los rayos X mostrar una silueta descriptiva del estado de la superficie del esófago, así como del estómago del paciente.

Otra prueba muy habitual para la formación de un diagnóstico es la endoscopia. En este caso, se inserta un tubo flexible en el esófago y parte de la cavidad del estómago. Dotado de luz y cámara, este endoscopio proporciona una imagen adecuada de posibles lesiones. A veces, procede la toma conjunta de biopsias para su análisis y posterior determinación del diagnóstico y progresión de la enfermedad asociada al ardor de estómago.

Complicaciones

En casos de una acidez gástrica repetida con frecuencia, la mucosa del esófago podría llegar a resentirse. Entre las complicaciones más comunes se encuentra la esofagitis, irritación e inflamación continua como consecuencia de la acción del ácido. Esta esofagitis puede complicarse, a su vez, con el nacimiento de úlceras sangrantes en la superficie dañada. Igualmente, podría conducir a un estrechamiento del mismo esófago (estenosis), como consecuencia de las cicatrices generadas por las úlceras.

La estenosis alcanza pronósticos muy graves cuando dificulta la función de tragar, haciendo necesaria la cirugía. Pero, la peor de las complicaciones es la aparición del llamado síndrome de Barrett. Considerado como un trastorno pre-maligno, aumenta de forma notable las posibilidades de desarrollo de un cáncer esofágico, por las transformaciones que se efectúan en la mucosa esofágica.

La metaplasia provocada por las lesiones continuadas que identifica este síndrome de Barrett presenta una evolución hacia el cáncer de hasta 40 veces por encima de la media estadística dentro de la población normal. Ante esa patología solo la cirugía (esofagectomía) ofrecería garantías de recuperación.

¿Cuándo acudir al médico?

Un ardor de estómago esporádico o que se presenta como respuesta directa a ciertos hábitos alimenticios no resulta especialmente alarmante. Sin embargo, ante su aparición frecuente, superior a dos veces semanales, sí que sería aconsejable una consulta.

Igualmente, la visita será recomendable cuando se produce algún dolor apreciable durante las comidas, algunas veces acompañado de vómitos. La pérdida de peso, fatiga, tos con sangre o presencia de la misma en las heces de personas con frecuente ardor de estómago, también serían un factor determinante para la decisión de acudir al especialista en digestivo.

La sensación de ahogamiento, sentirse lleno al poco de empezar a comer o ronquera, también constituyen indicadores para la necesidad de esa consulta.

Tratamiento y terapia

Una vez confirmada una enfermedad por reflujo esofágico, el tratamiento se basa en una combinación de hábitos de vida más saludables con ciertos medicamentos. Existen hábitos alimenticios que propician el ardor de estómago. Cuando éste tiene un carácter leve, el tratamiento puede basarse solamente en la precaución ante las comidas abundantes, grasas o picantes, evitándolas en lo posible.

Igualmente, alimentos como el café, el té negro, chocolate, bebidas gaseosas, cítricos y la ingesta de alcohol, pueden favorecer la aparición del ardor de estómago.

Si es preciso tomar medicamentos, el principal objetivo de estos tratamientos y terapias enfocados en la función neutralizada, se encuentra el grupo de medicamentos antiácidos. Su labor es neutralizarlos en lo posible, para aminorar el daño de los reflujos gástricos.

Los alginatos trabajan mediante la producción de una capa protectora, tanto en el esófago como en el estómago. Los efectos más duraderos se encuentran en los medicamentos que actúan mediante la inhibición en la producción de ácidos, como es el caso de la Ranitidina o el Omeprazol. Si la medicación no resulta efectiva o la acidez ya ha provocado daños importantes, la terapia adecuada puede ser la cirugía. En este caso, la funduplicatura se encarga de reforzar el esfínter del esófago y procura que el ácido no vuelva a fluir hacia el esófago.

Pronóstico y perspectiva

La acidez de estómago presenta un pronóstico favorable en la mayor parte de los casos, cuando se aplican ciertas medidas terapéuticas o se sigue el tratamiento prescrito. El control de los síntomas es la base del control mismo de la enfermedad. Si estos no se reducen o neutralizan y la irritación habitual llega a generar úlceras y cicatrices asociadas a las mismas, puede ser precisa una corrección a base de cirugía.

El pronóstico y las perspectivas de la enfermedad se agravan cuando llegan a producirse algunas complicaciones, como el síndrome de Barrett. Esa inflamación de esófago debe ser tratada con especial cuidado y frecuentes revisiones, ya que puede tener como desenlace el desarrollo de un cáncer de esófago.

Prevención

El ardor de estómago puede prevenirse siguiendo algunas pautas relacionadas, especialmente, con los hábitos de alimentación. Esperar un mínimo de tres horas desde la última comida hasta el momento de acostarse y evitar las comidas excesivas, son métodos muy comunes y eficaces de prevención. Si la acidez se presenta durante la noche, mantener la cabeza elevada respecto al resto del cuerpo puede ayudar a evitar ascenso de los ácidos hacia el esófago.

Tampoco está indicado el ejercicio inmediatamente después de las comidas, ni agacharse o colocarse en posición inversa tras haber ingerido alimentos.

Una buena medida preventiva es evitar las comidas copiosas, optando por ingerir porciones más reducidas, repartidas en varias tomas a lo largo del día. Mejor aún si se mastican bien los alimentos, comiendo sin prisas.

Llevar ropas ajustadas en el momento de comer, especialmente los cinturones muy apretados, también pueden ser un desencadenante del ardor de estómago. Evitar la obesidad, además de contribuir a un mejor estado general de la salud, puede prevenir el problema de acidez, puesto que reduce la presión abdominal que podría hacer regurgitar el alimento por encima del cardias.

¡Esto puede hacer usted mismo!

En muchas ocasiones, el paciente mismo tiene en su mano evitar los sufrimientos producidos por el reflujo de los ácidos gástricos y la sensación de quemazón. Incluir en su vida hábitos más saludables mejora esta cuestión y, además, aumenta la calidad de vida general. Eso ocurre con el tabaco y el alcohol, dos de los principales agentes productores del ardor de estómago, además de muchas otras complicaciones de salud aún más graves.

Reducir el estrés es algo que no solo incide en una mejor calidad de vida, sino que también reduce los problemas digestivos. Además de los tratamientos farmacológicos que aconseja la medicina tradicional, existen otros remedios caseros de carácter natural que pueden servir de gran ayuda en el combate contra el ardor de estómago.

La fama reconocida del aloe vera como restaurador de tejidos irritados o quemados le conceden efectividad en el tratamiento de este ardor gástrico. También un producto tan conocido y utilizado como el bicarbonato sódico contribuye a una regulación del pH del cuerpo y alivia las molestias de la acidez.