Alopecia difusa

Garantía de calidad médica de Dr. med. Nonnenmacher (especialistas en medicina interna).
Usted está aquí: Sanopedia.esEnfermedades Alopecia difusa

La alopecia difusa es una pérdida progresiva y generalmente reversible de cabello que no se localiza en una zona específica del cuero cabelludo. La alopecia difusa responde a una variedad de causas y su evolución depende de la rapidez con que es detectada. Por lo general, las mujeres son más proclives que los hombres a padecer alopecia difusa.

Contenido

Definición

La alopecia difusa es una clase particular de calvicie caracterizada por una abundante caída de cabello en distintos sectores del cuero cabelludo. La pérdida de pelo se manifiesta de manera uniforme en lugar de afectar una porción determinada de la cabeza.

La alopecia difusa no es una enfermedad en sí misma, sino una manifestación de otros cuadros clínicos. Perder más de 100 cabellos al día puede ser un indicador de alopecia difusa.

Causas

La alopecia difusa obedece a múltiples causas. Entre los desencadenantes más comunes de la alopecia difusa se encuentran ciertas enfermedades endocrinas, tales como hipo e hipertiroidismo, y otras como diabetes e infecciones pulmonares. El cancer, algunos cuadros intestinales crónicos y ciertas enfermedades venéreas suelen provocar la aparición de alopecia difusa.

La administración de ciertos medicamentos como anticoagulantes o fármacos que intervienen en tratamientos de quimioterapia son, asimismo, causantes de alopecia difusa. Del mismo modo, algunos trastornos alimentarios, tales como bulimia y anorexia nerviosa traen como consecuencia alopecia difusa.

En muchas ocasiones la pérdida de cabello es producida por situaciones de estrés o de alto impacto emocional, al igual que por los cambios hormonales relacionados al embarazo y al parto. La disminución del nivel de estrógenos durante la menopausia puede generar un cuadro de alopecia difusa.

Síntomas y curso de la enfermedad

La alopecia difusa se manifiesta con una pérdida de espesor y densidad del cabello. Si bien la caída de cierta cantidad de pelo es por lo general normal, la alopecia difusa se detecta cuando el número de cabellos supera el centenar diario. Cuando el fenómeno no se circunscribe a una zona en particular del cuero cabelludo, sino que lo afecta de manera uniforme, lo más probable es que se trate de alopecia difusa. Su evolución dependerá directamente de la causa que la ha originado, siendo de gran importancia el diagnóstico precoz de esta afección. Cuanto antes se determine su presencia, mayores serán las probabilidades de detener el progreso de la alopecia difusa.

Diagnóstico

En principio, la alopecia difusa se diagnostica determinando la cantidad de cabellos que se pierde diariamente y observando la distribución de las zonas afectadas. El especialista también tendrá en cuenta la proporción de pelo que se recupera en relación con el que ha caído y analizará la calidad de los folículos y el cuero cabelludo.

Para determinar con precisión la presencia de alopecia difusa, el médico estudiará la historia clínica del paciente y realizará diversas preguntas referidas a enfermedades existentes, consumo de determinados medicamentos y hábitos alimentarios, entre otras. El interrogatorio también aludirá a antecedentes familiares de alopecia, métodos anticonceptivos utilizados y circunstancias emocionales del consultante. Ciertos análisis clínicos destinados a medir, por ejemplo, valores hormonales servirán igualmente para diagnosticar la existencia de alopecia difusa.

Tratamiento

La alopecia difusa tendrá un buen pronóstico si se detectan con exactitud las causas que la provocan, ya que al individualizarlas correctamente las posibilidades de eliminarla aumentan. Por lo general, una vez tratada la enfermedad que le da origen y finalizada la administración de fármacos que pueden ocasionarla, la alopecia difusa tiende a desaparecer en corto tiempo, recuperándose el cabello en seis meses aproximadamente.

Cuando la afección surge como consecuencia del estrés o de problemas alimentarios, la situación suele mejorar al cambiar los hábitos de vida perjudiciales. En estos casos se indica realizar ejercicios de relajación y actividad física moderada, así como incorporar pautas nutricionales saludables. Muchos pacientes se recuperan después de seguir un tratamiento psicológico, cuando la pérdida del pelo ha sido generada por una situación traumática.

En ciertas ocasiones se prescriben estimulantes del crecimiento del cabello de aplicación local, tales como el minoxidil. Algunas personas necesitan ingerir complementos de cinc, vitamina C o ácido fólico que ayudan en la recuperación de la alopecia difusa.

Prevención

No siempre se puede prevenir la alopecia difusa, ya que se trata de una consecuencia física surgida de ciertas enfermedades, tratamientos médicos y cuadros psicológicos. Sin embargo, existen numerosas pautas que contribuyen a evitar la aparición de la alopecia difusa. Una alimentación equilibrada, rica en proteínas, minerales y vitaminas será de gran ayuda. La práctica de hábitos emocionales saludables y el uso de cosméticos capilares de calidad son otros de los factores más importantes en la lucha contra la alopecia difusa.