Alergia al sol (erupción polimórfica lumínica)

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La Alergia al sol (erupción polimórfica lumínica) es considerada la fotodermatosis, o afección de la piel, más corriente en la actualidad. Es debida a una exposición directa de la piel a los rayos del sol y se trata de una reacción temporal. La alergia al sol (erupción polimórfica lumínica) suele aparecer en forma de sarpullidos o de pequeñas vesículas de color rojizo.

Contenido

Definición

La alergia al sol (erupción polimórfica lumínica) es, por tanto, una inflamación cutánea. Cuando se padece alergia al sol (erupción polimórfica lumínica) se sufre un proceso de ante las precoces exposiciones solares.

Esto significa que hay personas tremendamente sensibles al sol, en especial si durante el invierno y la primavera apenas estuvieron expuestas a él y poseen, además, una piel clara.

Causas

No se sabe con exactitud por qué unas personas desarrollan la alergia al sol (erupción polimórfica lumínica) y otras no. Sin embargo, está demostrado que la causa que la provoca suele ser la exposición directa a los rayos del sol.

Sabemos que este emite diferentes tipos de luces: las llamadas ultravioletas y la luz visible. Como estas luces consiguen traspasar cristales, es común sufrir la alergia al sol (erupción polimórfica lumínica) tras una exposición simple a través de una ventana. También se han manifestado casos de alergia al sol (erupción polimórfica lumínica) provenientes de luces fluorescentes.

Hay datos que indican la existencia de un alérgeno aún no conocido que es liberado o activado por la acción de la luz; por ello, podría decirse que la razón por la que una persona es propensa a padecer alergia al sol (erupción polimórfica lumínica) debe estar relacionada con su propio sistema inmunológico.

En el campo de la salud, y más aún, refiriéndonos a la alergia al sol (erupción polimórfica lumínica), es razonable la idea general que promueve evitar los primeros rayos de sol en una nueva temporada y, concretamente, la exposición a estos en horas desaconsejadas (sobre todo al mediodía). Es posible que algunos fármacos acrecienten la sensibilidad al sol y sean contraindicados si se padece alergia al sol (erupción polimórfica lumínica).

Síntomas y curso de la enfermedad

El síntoma principal de quien sufre una alergia al sol (erupción polimórfica lumínica) es un enrojecimiento localizado de la piel en forma de erupciones y ampollas que pueden aparecer rápidamente tras una exposición solar. Se observa, por tanto, una reacción cutánea que puede provocar picor, molestias o, incluso, un ligero dolor sobre la zona afectada. Estos síntomas provocados por la alergia al sol (erupción polimórfica lumínica) remitirán y desaparecerán en varios días sin dejar huella o cicatriz –siempre y cuando cese, lógicamente, la exposición que la provocó-.

Se comienza sintiendo un ardor o quemazón y el daño puede llegar a alcanzar niveles mayores de gravedad. Se observa, generalmente, en zonas del cuerpo protegidas en invierno, tales como el pecho o los brazos; y aquellas más habituadas a soportar los rayos de luz, como las manos o la cara, son menos propensas a desarrollar la alergia al sol (erupción polimórfica lumínica). Tal y como su nombre indica se trata de reacciones de tipo polimórficas, lo que significa que puede presentar diversas formas y apariencias sobre la piel.

Diagnóstico

Para la obtención de un correcto diagnóstico de alergia al sol (erupción polimórfica lumínica) hay que acudir a la consulta de un especialista. El dermatólogo será el encargado de realizar las pruebas pertinentes que consigan identificar el trastorno. Los ensayos lumínicos o “phototesting” sobre el paciente representan el modo más fiable a la hora de diagnosticar la alergia al sol (erupción polimórfica lumínica). Se expone a la piel a determinadas longitudes de onda lumínicas y se estudia la respuesta que esta produce.

En determinados casos, un análisis más complejo basado en biopsias o muestras del tejido dañado podrían favorecer el acertado diagnóstico de una alergia al sol (erupción polimórfica lumínica). Es importante descartar otro tipo de afecciones más graves que puedan estar causando estas incómodas reacciones.

Tratamiento

El primer tratamiento cuando se sufre una alergia al sol (erupción polimórfica lumínica) es, indudablemente, la no exposición al mismo. La lesión sana, con normalidad, en una margen de una semana.

Suelen suministrarse corticosteroides en crema que consiguen reducir la inflamación y, a la vez, antihistamínicos que ayudarán a aliviar los síntomas de dicha alergia al sol (erupción polimórfica lumínica).

Si este tipo de tratamiento, considerado suave, no consigue arrojar resultados positivos, pueden hacerse uso de otros procedimientos algo más agresivos. Así la fototerapia es otro de los tratamientos a tener en cuenta cuando una alergia al sol (erupción polimórfica lumínica) ha sido ya diagnosticada.

Consiste en una exposición paulatina y controlada de la piel a los rayos de luz provocando así una adaptación y resistencia mayor ante sus efectos. Es lo que se conoce como “foto-endurecimiento” y ya que sus buenos resultados suelen perderse con el tiempo, se debe repetir el proceso con carácter anual.

Por último, en casos graves de alergia al sol (erupción polimórfica lumínica), el especialista podría recomendar el uso de medicamentos como la hidroxicloroquina. Estos son utilizados, generalmente, en tratamientos contra la malaria y pueden provocar múltiples efectos secundarios.

Prevención

Al hablar de la prevención de la alergia al sol (erupción polimórfica lumínica) se debe hacer hincapié en la protección. Es muy recomendable usar sombrero o gorra y ropa de manga larga; evitar, en cualquier caso, recibir rayos de luz directamente sobre la piel.

Son indispensables las cremas y protectores con altos factores preventivos, aplicando generosamente en varias capas. No olvide que dicha aplicación debe realizarse al menos media hora antes de la exposición.

La medida preventiva más importante ante la alergia al sol (erupción polimórfica lumínica) es la de evitar las horas intensas de sol, esto es entre las doce y las cuatro de la tarde.