Acné

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El acné es una enfermedad de la piel que se manifiesta con frecuencia en la pubertad. La inflamación de los folículos pilosebáceos provoca la aparición de diversas lesiones en la cara o el cuerpo. Las causas del acné atienden a distintos factores. El más frecuente es la edad, ya que suele desaparecer pasada la adolescencia.

Contenido

Definición

El acné es una enfermedad muy común. Se produce por una obstrucción del folículo que conecta los poros de la piel con las glándulas sebáceas. Estas producen una sustancia grasienta, llamada sebo, que transporta la piel descamada (la piel muerta) a la superficie. Esta obstrucción provoca la aparición del grano infectado. El acné no supone un riesgo para la salud, pero si no se previene o se realiza un tratamiento eficaz puede provocar cicatrices.

Esta patología presenta diversos síntomas: desde la aparición de los puntos negros o las espinillas hasta otras afecciones más graves, como los abscesos. En algunos casos, el acné puede provocar repercusiones psicológicas, sobre todo en los adolescentes y en aquellas personas que desempeñan su trabajo en contacto con el público.

El tratamiento depende de la gravedad y las características del paciente. En cualquier caso, una buena prevención puede ayudar a mitigar los efectos del acné. La Academia Española de Dermatología recomienda algunas medidas, como reducir la ingesta de grasas y evitar el contacto o el rozamiento en la parte afectada.

Causas

En la formación del acné interviene el factor hereditario. Las personas que han tenido algún antecedente familiar poseen una mayor predisposición a desarrollar el acné. Pero también se dan otras causas. Entre ellas figura el aumento de grasa que produce la glándula sebácea. Esto viene motivado por el cambio que experimentan las hormonas durante la adolescencia o el embarazo. La aparición del acné puede deberse también a la ingesta de ciertos corticoides o píldoras anticonceptivas, o a la descamación inusual de la piel por falta de hidratación.

Síntomas y curso de la enfermedad

El acné suele clasificarse atendiendo a su tipología y a la gravedad del mismo. Las lesiones producidas por el acné presentan diversos grados: el leve, el moderado, el severo y el muy severo. El estado leve comprende los llamados “puntos negros”. A diferencia de otras protuberancias cerradas, no suponen ninguna complicación dermatológica.

Los estados intermedios implican la presencia de pápulas y pústulas, que pueden llegar a resultar dolorosas. Estas suelen situarse debajo de la piel y tienen una bolsa de pus provocada por la bacteria.

El estado muy severo puede producir la aparición de quistes, que resultan peligrosos debido a su proximidad con otros tejidos. El acné puede verse agravado por diferentes motivos. Entre ellos se encuentra el estrés o el uso del maquillaje, que tapona los orificios de la piel favoreciendo el desarrollo de la infección.

Diagnóstico

El acné es una patología que puede afectar a cualquier segmento de la población. Habitualmente suele aparecer en la adolescencia, en un rango de edad entre los doce y los veinticuatro años. Para el diagnóstico del acné es aconsejable un examen físico en el que se analicen las diversas lesiones y su gravedad, una analítica hormonal, y un estudio del historial del paciente con el fin de determinar la influencia del factor genético. En cualquier caso, es necesaria la intervención de un especialista para que pueda encontrar las causas y las posibles complicaciones que puedan derivarse del acné en cualquiera de sus grados.

Tratamiento

El tratamiento del acné depende de la gravedad de las lesiones y de las características del paciente, tales como la edad, el tipo de piel, el estado de las hormonas y las repercusiones psicológicas que haya podido tener en el ámbito social.

En función de estos factores el tratamiento del acné suele ser de duración variable. Solo en algunos casos, sobre todo si es crónico, puede requerir una observación permanente.

Para la erradicación del acné se suelen utilizar los medicamentos de uso externo, que se aplican sobre toda la zona afectada, o bien de administración oral, como los antibióticos. También se aplican los tratamientos hormonales, ya que diversas hormonas, como la del crecimiento, contribuyen al desarrollo del acné.

Ya se están contemplando otras alternativas terapéuticas para tratar el acné en un futuro próximo. Estas comprenden el uso de la cirugía láser o la medicina natural. De cualquier forma, conviene tomar algunas medidas mientras se desarrollan estos tratamientos, como prevenir la aparición de nuevas cicatrices y sanear la zona afectada por el acné.

Prevención

Para prevenir el acné, la Academia Española de Dermatología aconseja no utilizar maquillajes que estén compuestos de grasas o aceites, practicar deporte, evitar el estrés o cualquier contacto con la zona afectada por el acné, entre otros. Y sobre todo, tener paciencia.