Acúfenos

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Los acúfenos, también conocidos como "tinnitus", afectan a más de un 10% de la población adulta y se caracterizan por la percepción de ruidos o sonidos en la cabeza u oídos sin que exista una causa exterior que los provoque. Los acúfenos suelen describirse habitualmente como “pitidos” o “zumbidos”.

Contenido

Definición

Sufrir acúfenos significa escuchar dichos zumbidos o silbidos de forma molesta. Se trata de un malestar que la gran mayoría de las personas aseguran haber experimentado en algún momento de su vida.

La percepción de acúfenos suele ser mayor en lugares silenciosos o situaciones tranquilas en las que no hay ruidos o voces que puedan enmascararlo. Los acúfenos son, por tanto, escuchados únicamente por quien los padece.

Causas

No se debe confundir con una enfermedad; los acúfenos son, en sí mismos, síntomas. Aunque no se sabe con exactitud cuáles son las razones que llevan a sufrir acúfenos, las causas más habituales que provocan su existencia están relacionadas con ciertos deterioros del aparato auditivo.

Es habitual percibir acúfenos:

  • Tras una exposición prolongada a ruidos y sonidos fuertes. Es muy común padecer acúfenos al salir de una discoteca o de un concierto de rock
  • Debido a infecciones o cuerpos extraños en el oído

El envejecimiento, el estrés, el alcohol e, incluso, determinados fármacos pueden originar la presencia de acúfenos. A veces, un simple golpe en la cabeza o una gripe común son suficientes como para notar estas molestias.

Síntomas y curso de la enfermedad

Las personas que sufren acúfenos advierten sonidos, ruidos o pitidos con una incuestionable claridad. A veces estos zumbidos se presentan de forma continuada y en otras ocasiones de modo intermitente. De hecho, los síntomas pueden reducirse a una simple molestia o convertirse en un malestar importante.

Es cierto que las personas con acúfenos pueden alcanzar una cierta adaptación; pero no sin antes soportar innumerables episodios de pérdida de concentración, angustias y trastornos del sueño.

No es cómoda ni sencilla, por tanto, la vida cuando se es propenso a los acúfenos. Existe riesgo de aislamiento social, lo cual podría arrastrar al individuo hacia una preocupante espiral mental en la que cuanto más se cree percibirlo más molestia se produce. Los pacientes con acúfenos pueden llegar al desánimo provocando, en algunas ocasiones, depression.

Diagnóstico

Para obtener un diagnóstico correcto es muy recomendable acudir al otorrinolaringólogo. Sin embargo, si los acúfenos no provocan graves alteraciones o problemas en el sueño, los afectados no acostumbran a visitar al especialista.

Se realizarán las pruebas y exploraciones pertinentes que identifiquen las posibles causas del trastorno; y se tendrá en cuenta el impacto social que los acúfenos estén provocando en la persona.

Por regla general se procederá a la realización de otoscopias, audiometrías y a los conocidos como umbrales de disconfort. Gracias a estos últimos se logra información acerca del rango de tolerancia a los sonidos ambientales que posee el paciente. Para un acertado diagnóstico de acúfenos, es probable que se haga uso de otras pruebas tales como resonancias magnéticas o tomografías.

Tratamiento

El tratamiento a los acúfenos debe estar conforme al trastorno exacto que se sufre. Es decir, si los acúfenos pueden ser provocados por cera en los oídos, quizás el especialista pueda solucionar el problema con una mera intervención de limpieza auditiva. Sin embargo, lo más habitual es que sea necesario un tratamiento más complejo.

Entre estos tratamientos, el más frecuente es el farmacológico. Se han probado multitud de medicamentos con el fin de aliviar los síntomas de los acúfenos; los resultados han sido muy desiguales.

Cuando se cree que los acúfenos están relacionados con una disminución auditiva suele recomendarse el uso de audífonos. Estos consiguen atenuar los ruidos de un modo considerable. Existen dispositivos semejantes al audífono que emiten sonidos bajo pequeñas frecuencias de choque y apagan el ruido de los acúfenos; de este modo se logra una simulada sensación de silencio.

Hay que incluir el tratamiento psicológico como otra de las opciones más naturales a tener en cuenta. Consiste en la reducción de problemas emocionales en el individuo y en el intento de habituar al oído, conscientemente, para que los acúfenos dejen de ser percibidos. También pueden encontrarse otros tratamientos modernos basados en terapias magnéticas y con láser.

Prevención

La prevención es importante, pero si los acúfenos ya están presentes, se puede impedir que el problema se agrave.

El individuo debe familiarizarse con el uso de tapones en aquellas situaciones en las cuales el ruido excesivo pueda causarle, posteriormente, molestias. En la medida de lo posible, cuando se padecen acúfenos, es recomendable evitar dichas situaciones.

Acudir al otorrinolaringólogo ante las primeras afecciones del oído y de las vías respiratorias resulta fundamental.

Las situaciones de estrés deben controlarse paulatinamente y con ejercicios de relajación. El deporte y las gimnasias suaves, tales como el yoga, pueden ayudar a paliar los efectos de los indeseados acúfenos.